Con goles de otro partido

El pasado viernes por la tarde, se enfrentaron por primera vez en Premier League, en el Cardiff City Stadium, el Cardiff y el Wolverhampton, en un encuentro que abriría la fecha número 14 y que en lo previo no parecía ser de los más atractivos de la misma ni mucho menos. Sin embargo, resultó ser un partido bastante interesante. El Cardiff venía de perder en casa del Everton por la mínima, pero también venía de ganar dos de sus últimos tres partidos en casa. Por el lado de los Wolves, venían de cinco partidos sin poder ganar, con cuatro derrotas y un empate.

Por el lado de los locales, Neil Warnock sorprendió y formó con un 1-3-1-4-2 con Junior Hoilett y Victor Camarasa como carrileros por izquierda y derecha respectivamente, con Aron Gunnarsson por detrás de la línea de cuatro volantes  y con Josh Murphy y Callum Paterson como delanteros. El Wolverhampton por su parte, salíó con el 1-3-4-3 que suele utilizar Nuno Espírito Santo, con los ingresos del marroquí Roman Saiss por Ryan Bennett en la línea de tres defensores y de Adama Traoré por Ivan Cavaleiro en la delantera.

Los primeros minutos de la primera parte mostraron a un Cardiff siendo bastante directo y buscando aprovechar las bandas con esos dos carrileros que paró Neil Warnock. Principalmente, buscó aprovechar la velocidad de Junior Hoilett por el carril izquierdo. Las subidas de este y su poca vocación defensiva, provocaban que el Wolverhampton encontrara espacios por esa banda y lograra inquietar a la defensa locataria. Precisamente a los 17 minutos de partido, una jugada de este tipo provocó el córner que le permitiría a los Wolves abrir el marcador. Centro de Joao Moutinho, cabezazo de Raúl Jiménez y, tras una gran tapada de Neil Etheridge, Matt Doherty entró solo para empujarla y así marcar su segundo gol en liga en esta temporada. A partir de ahí el conjunto visitante se empezó a sentir un poco más cómodo con la pelota pero fallaba siempre en el último pase. Por parte del Cardiff, daba la sensación que si llegaba al gol iba a ser producto de algún balón detenido, porque prácticamente no generaba ocasiones. Justamente la ocasión más clara fue a los 37 minutos, cuando Harry Arter tomó un rebote de un córner y, desde afuera del área sacó un tremendo disparo que se estrelló contra el palo derecho de Rui Patricio.

A pesar de que el Cardiff es el equipo con menor porcentaje de posesión en toda la liga (40,7%), la primera mitad terminó con la posesión de la pelota repartida, con un 51% de posesión para Cardiff y un 49% para Wolverhampton. Fue una primera parte donde predominó la imprecisión. Ambos equipos no lograron sentirse del todo cómodos con la pelota y tuvieron un porcentaje de 63% y 65% de precisión en pases. Un número bajísimo.

La segunda mitad comenzó parecida a la primera parte, con el Cardiff un poco más decidido, y con la misma tónica de aprovechar las bandas y los balones detenidos como principal argumento. El Wolverhampton empezó a retroceder en el campo y cuando recuperaba la pelota, el equipo parecía quedar partido. Los delanteros quedaban muy aislados. A los 65 minutos, tras un córner y una mala salida de Rui Patricio, el balón le quedó a Aron Gunnarsson y este definió con una gran volea prácticamente dentro del área chica para así poner el empate parcial. Los Wolves sintieron el golpe del empate, y varios de sus jugadores empezaron a mostrarse impacientes con la pelota. Las ocasiones que se creaban eran mediante remates a distancia y se apresuraban a la hora de dar pases. A los 77 minutos, tras un remate de Bobby Reid que rebotó en Romain Saiss, la pelota le quedó a Junior Hoilett en la puerta del área para que defina de excelente forma y la misma se metiera en el ángulo. A Wolverhampton le costó mucho generar peligro sobre el arco rival en lo que restó de partido y la victoria terminó siendo para los Bluebirds.

Justa victoria para el Cardiff que supo llevar el partido a lo que le servía y se aprovechó de ello. El Wolverhampton no supo cómo imponer su juego por sobre el del rival y se terminó quedando con las manos vacías.

Con esta victoria, el Cardiff logró salir de la zona de descenso y ya prepara la jornada 15 en la que visitará al West Ham el próximo martes. Mientras que los Wolves buscarán cortar la mala racha ante un durísimo rival como lo es el Chelsea de Maurizio Sarri el próximo miércoles en el Molineux Stadium.

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