Los Spurs no fueron Stars

El Giuseppe Meazza no hubiese soñado un mejor regreso a Europa que el que tuvo frente al Tottenham. Pero claro, nadie impide a otros soñar, y seguro que unos cuantos sí le dieron la derecha a sus sueños, porque el Inter en 7 minutos le dio vuelta a un marcador que hasta el 85’ lo tenía abajo. El 1-4-4-1-1 de Spalletti frente a un mermado Tottenham que aterrizaba en Milán luego de perder en Wembley frente al Liverpool. Otro escenario de altura para los de Pochettino y otro escenario en el que dejan dudas referente a su funcionamiento. Recordemos que hace unos meses en Turín habían hecho un gran partido y en Wembley (que también lo hacían) acabaron perdiendo la serie ante una Juventus que le echó el grado de historia en unos boletazos de minutos.

El ataque del Tottenham volvió a ser denso. La salida con la pelota al pie, característico de los de Pochettino, siguió siendo demorada y por ende, no logró gobernar el partido a su modo. Pero claro, ante mucha estrategia, aparece la impronta. La naturalidad del futbolista talentoso y capaz de romper los bloques con una inspiración fugaz. Y cuando hablamos de talento en estas líneas, se hace imposible mencionar a Christian Eriksen cada vez que juegan los Spurs.

El dúo Vecino – Brozović fue encargado de cubrir ancho y largo del centro del campo para cortar los circuitos de juego del Tottenham, y vaya que en gran parte del partido cumplió. Siempre atentos en repliegues y defensa posicional ante lo estático que se presentaba el rival. Spalletti diseñó un partido en el cual no le pudieran hacer daño, tan es así que mandó a Škriniar a cubrir la zona lateral diestra vs Heung-min Son. Es decir, Luciano renunció a cualquier ofensiva del lado derecho, ya que tampoco estaba Candreva para ganar metros y lanzar hacia un Icardi que estaba siendo merendado por Sánchez – Vertonghen.

Decía Cruyff que “en el fútbol debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde”. Y esto aplica para sentenciar los goles de Eriksen e Icardi. Uno siguió la jugada que no acababa y el otro retrasó su posición para soltar una volea hermosa y trastocar los planes de un Tottenham, en ese momento, dañado mentalmente. Luego también hay una frase hecha que dice que “dos cabezazos en el área siempre es gol”. Pues esto se cumplió tras el primer toque de de Vrij y el hachazo de Vecino para ganar en la vuelta a la Champions League.

Con esto el Tottenham ha enlazado tres derrotas consecutivas. Pero eso no es lo peor, sino las deficiencias que está mostrando para construir y mandar en el partido frente a sus rivales. El Brighton el fin de semana asoma como una prueba tentadora para redimirse en cuanto a todo lo que engloba un partido de fútbol: idea, sensaciones y ejecución de la misma.

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