Las malas sensaciones del Tottenham

Pocas veces vamos a encontrar a un Tottenham de Pochettino falto de ideas. Y en el peor de los casos, con fallos ciertamente clamorosos a la hora de manejar la pelota. Siendo esto último una de las mejores asignaturas de los Spurs. Pero en Wembley se juntaron ambas cosas e hicieron que el Liverpool de Klopp casi ni padeciera. Para Alisson, la gran parte del partido fue un alivio más que una angustia. Dicho esto, que no pase desapercibido el arranque algo lento en cuestión de funcionamiento de quien hace de local (por ahora) en Wembley. La derrota en Vicarage Road ya había dado los primeros síntomas, y antes de la semana de Champions League, también se hizo pagar el mal momento.

El abanico que formuló Klopp (sin Henderson) en el mediocampo tenía una consigna: quitar espacio a los pases internos para que el Tottenham tuviera que retroceder siempre los pases hacia el primer triángulo que supusieron Vorm, Alderweireld y Vertonghen. El mandato surgió efecto casi en la mayoría del partido, ya que ni Winks o Dier (recostado al interior derecho) y mucho menos Dembélé pudieron contar con segundos para engranar las jugadas hacia unos lejanos Lucas Moura o Harry Kane. En pocas palabras, el Tottenham se iba alargando en el campo mientras los minutos excedían.

La presión imperiosa y el acomodo del Liverpool para atacar la zona ‘Danny Rose’ fueron vitales. No siempre con velocidad un lateral tiene tiempo para todo, y fue lo que pasó con el ‘3’ de los Spurs. El dúo Salah-Milner puso la soga de entrada y solo desajustó mientras ellos quisieron. Entre tanto llegaba un gol de Wijnaldum que no caía de maduro respecto a la solvencia con pelota del Liverpool, pero que inclinaba de cierta manera el partido por un mejor hacer en cuanto a la estrategia. La pelota era white hasta donde querían los reds.

Mousa Dembélé no es mediocentro. Se vio en Rusia y se volvió a observar en Wembley. Su posicionamiento y despliegue depende mucho de quien tenga al lado y lo potencie (Dier). Sus errores al replegar o en pases de oxígeno se vieron insultados, y solo duró 60 minutos para que Poche haga entrar a Lamela y ser algo más ambicioso. Eso tampoco funcionó. Ni luego con la entrada de un Son librado del mayor castigo (servicio militar en Corea). El atasco era visible tanto en propuesta como en ejecución. Mientras eso pasaba, Vorm se encargaba de sacar algunas pelotas dentro de su portería. Y como casi anécdota llegó un buen gol del ex River Plate (Lamela). Dos despistes en Premier League para el Tottenham (Watford y Liverpool) y en la orilla de la semana el Inter en el Giuseppe Meazza. Gratos recuerdos de un Bale que ya no está.

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