Gazza y su fútbol

La leyenda que toca recordar hoy es Paul Jhon Gascoigne, más conocido como “Gazza”. De tez muy blanca y algo rellenito, un joven con muchos problemas de conductas, pasaba sus tardes en el barrio de Gateshead jugando al futbol.

Llamó la atención de varios clubes de barrio, pero fue el Newcastle quien tomó la decisión de ficharlo a los trece años de edad. En la temporada 84-85, siendo capitán del equipo de las urracas levantó la FA Cup juvenil. Este año también tuvo el bautismo en la primera división inglesa.

Para la temporada 85-86 el equipo del norte había traspasado al Tottenham a su mejor hombre, Chris Waddle, entonces el entrenador Willie Mc Faul dio a Gazza la responsabilidad de ser el jugador desequilibrante del equipo.

En Newcastle jugó cuatro temporadas siendo la última la que más goles pudo marcar. Un total de once gritos en cuarenta y un partidos. Para estos tiempos Paul ya era una de las joyas inglesas y los grandes acechaban por él. Dicen que Alex Ferguson lo convenció a Gascoigne de que firme por los rojos de United, pero una jugada de los dirigentes de Totthenham, aprovechando que Sir Ferguson estaba de viaje, sedujeron a los padres del “gordito” comprándole una casa, oferta que éstos, proviniendo de una baja escala social no pudieron rechazar.

Tottenham en esa época, era uno de los grandes de verdad, y Manchester no era la potencia que terminó siendo, se podría decir que estaban en una misma línea.

El debut no pudo ser mejor. El clásico de Londres contra Arsenal fue el primer partido de Gazza vestido de blanco y un partido inolvidable para él, ya que marcó un gol sin un botín tras gran pase del crack Chris Waddle.

En el ex equipo de los argentinos Julio Ricardo Villla y Osvaldo Ardiles, Paul Gascoigne pasó tres temporadas de gran éxito donde logró asentarse en la cima del futbol, pero el mundial de 1990 en Italia fue su presentación hacia el mundo que no miraba fútbol de las islas.

Junto a jugadores como Gary Lineker, David Platt, John Barnes, Chris Waddle lograron un espectacular cuarto puesto. Gazza firmó un mundial espectacular donde, por más que no pudo marcar, mostró una de sus mejores armas además del fuerte remate: la facilidad que tenía para regatear a los rivales. Una de las imágenes de dicho mundial fue Gascoigne llorando como un niño, tras recibir la segunda amarrilla del torneo en el partido de semifinales frente Alemania, esto sentenciaba que, de pasar Inglaterra, Gazza no jugaría la final, algo que le pasaría a su tocayo Claudio Paul Caniggia con la selección Argentina.

Luego de que el mundial terminara, las competiciones domésticas volvían a ocupar su lugar. El Tottenham tendría en esa última temporada – la 90-91 – la mejor versión del número ocho. Jugaría treinta y siete partidos y convertiría diecinueve goles, la cifra más alta en toda su carrera. Pero los dos momentos de ese año futbolístico se dieron en el FA Cup, y como todo en la vida de Paul, fue de dos caras. La muy buena fue en semis frente al eterno rival, el Arsenal, donde abriría el marcador a los cinco minutos con un fulminante remate desde treinta y cinco metros de un partido que terminaría tres a uno. La mala fue que en la final frente al Notthingham Forest, en el minuto 17, debió dejar la cancha tras una falta donde él intenta “pegarle” al rival y termina con una grave lesión de ligamentos. Esto puso en suspenso su pase al Lazio de Italia que se realizaría un año más tarde. Esa final fue el último partido del crack con la camiseta del Tottenham, donde para la temporada 91/92, estuvo todo el año en la enfermería recuperando la rodilla.

Julio de 1992, aeropuerto de la ciudad de Roma. Miles de hinchas eufóricos del equipo de la Lazio esperan a su mesías, a ese que en el mundial en sus tierras había llenado sus ojos con su calidad y carisma. Paul Gascoigne – tal vez, no el jugador más importante inglés, pero sí uno de los mayores talentos que dio la isla -, llegaba al campeonato más duro de futbol: la Serie A “el calcio italiano”.

En el equipo romano pasó tres temporadas. Sus actuaciones claramente fueron en picada. El punto más alto fue en el clásico de la temporada 92-93, cuando convirtió el empate de cabeza de un duelo que culminó uno a uno. Sus apariciones fueron cada vez menos y hasta tuvo una nueva lesión que cuando estaba en plena recuperación, fue agravada por una pelea que tuvo en un bar italiano y donde la lesión por medio de una caída tuvo un aumento en su gravedad.

Terminó saliendo por la puerta de atrás del equipo donde habían apostado por él como principal figura para darle lucha a los grandes de Italia.

Con la rodilla recuperada y la Euro 96 en Inglaterra a la vista, Paul estaba totalmente motivado para volver a ser una gran estrella mundial. El lugar elegido para esa recuperación fue cerca de casa. El Gigantesco escocés Glasgow Rangers era el equipo.

La 95-96 fue un gran año. Volvió a su máxima marca de diecinueve goles y estuvo presente en cuarenta y dos encuentros, casi los mismos que había jugado en tres años en Lazio.

Verano del 96 y “gazza” recibía el llamado de un viejo conocido como Terry Venavles para jugar la Eurocopa en casa. La generación del 90 ya no estaba, pero nuevos valores estaban dominando la joven Premier League y se hacían cargo de la selección. La renovación era algo esperado tras el fracaso de no clasificar al mundial de 1994.

Estos jóvenes comandados por Mr. Arsenal (Tony Adams), le hacían lugar a Gazza para que les dé el toque de claridad que faltaba, ya que para correr había sujetos como Darren Anderton, Steve McManaman o su socio – y uno de los pocos sobrevivientes – David Platt.

Inglaterra tuvo un gran campeonato, pero terminaría cayendo por penales contra una rústica Alemania en semifinales. Aun así, nuestro protagonista tuvo su momento mágico. El 15 de junio del 96, en el estadio de Wembley y frente al clásico de las islas Escocia marcó uno de los goles más lindos de la historia de la Eurocopa. Entrando al área tiró un sombrerito al defensor, y antes que la pelota toque el césped definió al primer palo con un fuerte derechazo, el estadio explotó. GAZZA estaba de nuevo.

 Para la temporada 96-97 Paul volvía a Rangers, donde estaría hasta fines del 97, donde pasaría al Middlesbrough que estaba en los primeros puestos de lo que hoy conocemos como la Championship (segunda división inglesa),  justo antes de que se disputara el mundial en Francia. Su nivel fue bueno y Gazza espera con ansias ese mundial. Semanas antes del comienzo de la copa, Glenn Hoddle tenía otros planes para el muchacho indomable, lo dejaba fuera de la lista de veintidós jugadores a la que Gascoigne respondió con insultos y terminó borracho por la desilusión que le provocó quedar fuera de la copa del mundo.

Esto marcó la debacle definitiva del ídolo a partir de la 98-99. Ya en premier league con “el boro”, su juego empezó a disminuir constantemente, al contrario de lo que pasó con su enfermedad, el consumo de alcohol excesivo terminó consumiendo al crack del fútbol.

Cuenta en una entrevista el jugador Gustavo Lombardi, quien fue compañero en Middlesbrough, que en los partidos todo el equipo hacía el pre competitivo mientras Gazza se quedaba con los utileros tomando café y fumando en el vestuario. Eso sí, también destacó la calidad increíble que tenía como jugador.

Los últimos años de carrera deambuló por varios equipos como Everton, donde jugó con un joven Wayne Rooney, Burnley y hasta tuvo una experiencia en la liga China dejando la actividad como futbolista profesional en Bolton United de la cuarta división inglesa en el 2004.

Autor: Juan Repetto

Seguidor del fútbol mundial, fanático, casi enfermo pero es lo que hay

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