Comienzo de ensueño

La mañana y el mediodía del domingo –para este lado del mundo- presentaba platos más que atractivos en materia de Premier League. La entrada era el Arsenal de Emery versus el duro recién ascendido Cardiff y, si bien siempre hay expectativa en ver al Manchester de Mou el plato fuerte del día se jugaría en Vicarage Road. Uno –o dos- de los cuatro punteros dejaría de tener puntaje perfecto. Watford o Tottenham, uno bajaría de la cima –al menos por ahora-.

El primer tiempo, concordarán quienes lo vieron, fue bastante opaco. Los Spurs controlaron el balón y parecía hacer lo mismo con el juego. No tuvo demasiadas chances de peligro, pero tampoco su rival, así que jamás perdió la paciencia.

Watford, sin embargo, hacía su partido, si bien no tenía el control del esférico, no se lo veía incómodo, todo lo contrario. Tuvo varios momentos de repliegue e intentos de desdobles rápidos que no llegaron a buen puerto.

Lo más rescatable de la primera mitad fue, haciendo esfuerzos por destacar algo, fue la conducción de los zagueros “externos” de la línea de tres defensores que planteó Pochettino, pero por momentos y no siempre consiguiendo el cometido deseado, y, si se quiere, la verticalidad y velocidad que parece recobrar Lucas de sus mejores épocas en las juveniles verdeamerlas.

Para la segunda parte, sí, apareció lo que vinimos a buscar cuando nos sentamos frente al televisor minutos antes del arranque del encuentro: juego, peligro, vértigo, emoción y, por sobre todas las cosas, goles.

Tras apenas ´7 minutos, una cadena de errores de la defensa Hornets terminó en el autogol de Doucouré y el regalo al Tottenham que recién comenzado el segundo tiempo de encontró con un gol que pudo tranquilizarlo y ser un empujón para ganar el partido sin pasar zozobras, pero, tristemente para ellos, no lo fue.  Tras ´15 minutos intentando ser más ofensivo pero aparentemente carente de peso y decisión llegó para Watford la vieja y querida pelota parada, tan añeja como el fútbol, para poner las cosas en su sitio, ya que el gol de los Spurs, en vez de motivar al equipo de Londres, lo desanimó, o el Watford así lo quiso.

El gol en propia puerta fue el quiebre del partido, mientras el Tottenham se descasó, el Watford abrió los ojos y fue a por todo. La pelota quieta fue su principal aliada. En ambos casos, pero sobretodo en el segundo gol, se notó la mano de su entrenador, Javi García, llevando a la práctica sus jugadores un movimiento exquisito que terminó con el cabezazo limpio del zaguero Craig Cathcart, decretando, el 2 a 1 final.

Ni el más optimista hincha de Watford pudo haber predicho que la temporada 2018-2019 sería la de mejor arranque de toda su historia -objetivo que cumplió en la tercera fecha-; pero a los muchachos de Javi poco les importó, sortearon al Brighton, al Burnley y al Palace pero cuando les tocó verse las caras contra un aspirante al título no les tembló el pulso, más aún, sacaron su jerarquía en el momento más complicado, cuando parecía que el partido se les hacía cuesta arriba.

El equipo del español ex Málaga y Rubin Kazan, en sus primeros pasos en Premier demostró personalidad, temple y jugadores que están a la altura de las circunstancias, tal vez no sea el nuevo Leicester City o ¿tal vez sí?

Autor: Manu Tadeo

Amante del fútbol...

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