Kyle Walker al rescate antes del parón

Así como existen los equipos que disponen, hay otros que muestran otro tipo de plan en el campo. Mejor dicho los que se someten a que el rival haga (o deshaga). Eventualmente, esto es en gran porcentaje por el mensaje que llega desde el banquillo, y es lo que uno imaginaba (como viene siendo) del Manchester City vs Newcastle.

Rafa Benítez mandando a los suyos (1-5-4-1) en una operación que hasta cierto punto parecía posible: intentar sacar puntos del Etihad Stadium. Sistema no ultradefensivo, sino lo siguiente. La única “amenaza” para la defensa del City era un Salomón Rondón que vaya si se movió bien en buena parte de sus minutos. De seguro se encontró con una de las estrategias más desoladoras, pero contribuyó con una asistencia para un empate que sería aire para las urracas hasta el 2do tiempo.

El gobierno de la pelota (y del partido) era skyblue, pero la cara de Guardiola daba muestras de fastidio porque el Manchester no reflejaba en el marcador lo que sucedía en el verde. Muy aparte que, en los metros finales del territorio de Dúbravka, los cityzens no tenían la misma clarividencia que en metros más atrás, para penetrar las instalaciones del rival y dejar de cara a los delanteros. El último pase se atracaba. Los arrastres de la última línea del Newcastle eran el negocio, pero los lados de Fernandinho eran los lugares a ocupar para sacar petróleo y acercarse a Ederson, sumado al versus que planteaba el venezolano con John Stones (sacarlo de la zona): gol de Yedlin.

Hasta un momento del 2doT, el Newcastle apenas había completado los 100, cuando los de Pep parecían disparados a lograr los cuatro dígitos. Pero no precisamente tras una seguidilla de pases que acabase en el área iba a venir el gol. La utilización de los remates de sus mejores jugadores (como Sterling en el 1-0) fue decisiva: zambombazo de Kyle Walker viajando por un mar de piernas imparable para Martin era el puntazo para ganar enteros en el partido.

Silva barriendo delante de Fernandinho instaurado como pivote en un sistema ya conocido como de los más flexibles del mundo fue uno de los recortes del partido. Mendy, que gana metros interiores (aparte de los exteriores) fue un movimiento peculiar. Tal y como pasaba en su momento con Delph o hasta Zinchenko. Sin De Bruyne (más Sané), sufre de retoques el mediocampo para Pep, mientras tanto, era necesario no perder pisada antes del parón FIFA al Chelsea y Liverpool.

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