Conquistando a su manera

En el trayecto que se requiere para confeccionar un equipo, la implementación del modelo a ejecutar necesita de la exposición y asimilación de conceptos y de la automatización y coordinación de movimientos, en pro de construir un estilo que parta de la noción de que es necesario potenciar las individualidades con las que se cuenta dentro de la plantilla. Dentro de este fútbol moderno, no existe sistema ganador si éste no logra obtener la mejor versión de cada uno de los intérpretes,  que cada uno de ellos pueda expresarse de la mejor manera dentro del terreno de juego,  con la pelota siempre como código y el pase como canal, para comunicarse así con los compañeros y que éstos también puedan comportarse al máximo de sus capacidades. Jugar el fútbol sencillo, ese que denominó el gran Johan Cruyff, otra de las grandes mentes de la historia del deporte rey, que influyó en varios de los mejores entrenadores de la actualidad, entre ellos Maurizio Sarri.

Hijo de un trabajador de una metalúrgica, Sarri es de esos hombres que llegó tarde al fútbol. Vestido de buzo, fumando cigarrillos en el rectángulo técnico y con lentes “hípster”, el entrenador napolitano es uno de esos eslabones perdidos, que llegó al cielo después de estar en el infierno mucho más que a los que se sienten en el otro banquillo. En 2015 debutó en la Serie A, con 58 años, dirigiendo al Empoli, al que le estampó ese estilo que maravilló al mundo unas campañas después con el Nápoles.

Mister 33, llamado así porque estudiaba y preparaba más de 33 jugadas diferentes en situaciones de pelota parada cuando dirigía en la sexta división de su país, es un verdadero obsesionado del fútbol y un fanático de ese juego que maravilló a Europa en la época de la España de Luis Aragonés y Vicente del Bosque y el FC Barcelona de Pep Guardiola,  a quien considera el mejor entrenador de Europa.

Horas antes de enfrentar al Napoli en la fase de grupos de la Copa de Europa, Pep Guardiola, una de las grandes mentes del balompié mundial, confesaba en rueda de prensa su admiración por el estilo de juego de Maurizio Sarri, entrenador para aquel entonces del conjunto partenopeo. “Me gusta mucho ver al Nápoles y aprendo mucho de los equipos de Sarri. La primera vez que tuve constancia de cómo jugaban sus equipos fue en el Empoli. Y para mí es fascinante tener este reto para intentar ganarlos”.

Sarri es un autor. De esos que acoplan a sus intérpretes a su propio sistema. De los que crean equipos que funcionen como máquinas, que se asientan en su modelo de juego definido con patrones marcados y automatismos que terminan confeccionado una identidad colectiva que no dependa directamente de la inspiración individual de un sujeto o de un estado de forma excepcional de otro. Cada uno con sus diferentes matices, al ser un juego donde son los futbolistas quienes deben tomar las decisiones más complicadas y quienes tienen que relacionarse de la mejor manera con sus compañeros.

La pelota es la mejor amiga de la idea. Para un equipo de su autoría, no existen comportamientos ni conductas donde ella no tenga participación. Ella une a todos los jugadores, quienes con múltiples intervenciones logran llegar a su cometido que, más allá de convertir el gol, pasa por gobernar los encuentros y sentirse superiores a su contrincante. El dominio, siempre bien ejecutado y gestionado, te lleva a ganar los encuentros de alguna manera. La movilidad de la esférica, siempre con criterio, facilita la llegada a tierra prometida.

El juego de ubicación, el ataque posicional, el fútbol combinativo que, pese a ser el común denominador, muta constantemente porque como no hay partido que se parezca a otro, tampoco hay disposiciones que se parezcan. En el equipo de Sarri podemos ver desde los más de 100 pases de Jorginho en solo 45 minutos hasta un contraataque trepidante liderado por Callejón, Mertens e Insigne. La movilidad racional e inteligente transforma la idea durante un encuentro donde el rival, pese a ser inferior, te obliga a ajustarse a sus virtudes y defectos.

Con su llegada a Inglaterra, Sarri deberá, pese a nunca traicionar lo que él cree que es el modelo para llegar al éxito, moldearse a una corriente donde la pelota, con algunas excepciones, pasa más cantidad del tiempo en el cielo que en el césped y donde lo que viene después de esos balones altos es más importante que muchas otras variantes tácticas y donde, excluyendo a unos pocos, no aparecen equipos con una identidad marcada ni moldeada por el estratega de turno.

Guardiola, actual monarca de aquel país con el Manchester City, necesitó una temporada para moldear a un equipo que estuvo a la deriva los últimos años y que dependía de goles agónicos de Sergio Agüero o de tiros libres de Yaya Toure para saborear el éxito. Ese es el contexto con el que arriba Sarri a Londres. Un conjunto de figuras que necesitan de ese guía para poder encontrar la mejor versión de cada uno y lograr superar las expectativas que se plantean temporada tras temporada. Conquistar Inglaterra, y poder trascender a nivel internacional, dependerá de cómo los intérpretes consigan acoplarse a un modelo donde la pelota debe permanecer en el suelo.

Antes del anuncio oficial de la llegada de Sarri a Londres, Guardiola afirmó,  en un acto de beneficencia en un campo de golf,  que sería grandioso ver al italiano en Inglaterra debido a que era uno de los mejores entrenadores. “Al juego de Sarri no le falta nada para triunfar”,  agregó. La nueva prueba es en el Imperio Británico,  donde muy pocos logran conquistar a su manera. Con un cigarrillo en una mano y una libreta en la otra, Mister 33 intentará dominar al país que creó al fútbol de la manera que él concibe hacerlo.

Autor: Javier Parra Peña

Periodista deportivo y redactor de fútbol.

One thought

  1. Gran articulo Javier!!!. Me genera mucha ansiedad la llegada de Sarri a la premier, creo que en Chelsea podrá encontrar mas capacidad monetaria y ese es un punto que me gusta ver en grandes técnicos cuando se encuentran con un abanico de posibilidades mucho mas importante de los que venían teniendo . Los fichajes suelen marcar a los técnicos y en los recién llegados si van mal , suelen ser la excusa para que los dirigentes los terminen echando. Espero que esto no pase, el tano es un personaje divino y me encanta su obsesión por el fútbol.

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