Otra vez: el racismo le ganó al fútbol

Abordar un tema tan delicado como este, no es sencillo. Más teniendo en cuenta, que es una situación que no estamos acostumbrados a afrontar por estas latitudes, y que si sucede en ámbitos fuera del fútbol que es lo que nos compete en este caso.

En el caso particular de Argentina, por citar un ejemplo, sabemos que es un país formado en su gran mayoría, por inmigrantes, los primeros llegaron escapando de las guerras que aquejaban a sus respectivos países, los casos de italianos, españoles, yugoslavos, alemanes, etcétera, en su mayoría del continente europeo. Más acá en el tiempo, siguen arribando inmigrantes de varias nacionalidades, en busca de un bienestar económico, laboral o de progreso, hasta incluso con el fin de ayudar a las familias que se han quedado en su país de origen, en estos casos han cambiado los continentes que se desprenden de sus hijos, es una realidad ver en el día a día laboral, inmigrantes del continente africano y asiático.

Hemos crecido con esto, nuestros padres y hasta nuestros abuelos también lo hicieron, con lo cual, es algo de lo más común para nosotros, y lo será aún más para nuestros hijos.

Lamentablemente en el día de ayer nos despertamos con la noticia de que el gran jugador alemán, Mesut Ozil, tomó la decisión de no representar más a la selección de fútbol de aquel país, y eso si que fue una sorpresa para nosotros, teniendo en cuenta que es un referente futbolístico de la escuadra mayor germana.

Acosado por quien hoy es el máximo dirigente de la Federación del Fútbol Alemán (DFL) Reinhard Grindel junto al ex futbolista hoy mánager de la selección Oliver Bierhoff, y por cierto sector del periodismo, que criticó fuertemente a Mesut Ozil después de que se haga pública una foto con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, insinuando que tal foto tenía un fin político, sabiéndose que este buscaba la reelección en la gobierno turco.

El actual jugador del Arsenal Inglés, es nacido en Alemania, criado, educado y desarrollado como profesional en dicho país, representó a la selección, durante 9 años y logró la Copa del Mundo de Brasil 2014, no hay motivos para exponerlo de esta manera, siendo foco de críticas de todo tipo, no nos olvidemos que fue abucheado en varias ocasiones por el público en un estadio de fútbol. A tal punto llegó esto que el mismo Joachim Low, técnico de la selección decidió mantenerlo en el equipo nacional, y la misma Canciller Ángela Merkel expresó el deseo de que la afición deje de abuchear al jugador cuando ingresaba a la cancha.

Una Alemania marcada históricamente por el racismo, y sobretodo la xenofobia había logrado colocar a Mesut como la imagen de la integración en Alemania del colectivo germano-turco. Cabe recalcar que sus padres son turcos, y que su religión es musulmana.

“Me habría sacado la foto con un presidente turco independientemente de quien sea este”. Palabras de Ozil. Y afirma que él es solo un futbolista y no un político. Haberse negado a sacarse una foto se hubiera interpretado como una falta de respeto a sus raíces turcas.

Junto a Ilkay Gundogan, actual jugador del Manchester City, quien también estaba en la foto, fueron víctimas del racismo y la xenofobia que nuevamente resurge en el ámbito del fútbol; ahora bien, sería interesante conocer la postura de la FIFA y de la UEFA con respecto a este tema; cuyas campañas de “SAY NO TO RACISM” quedarán en la nada si no se toma acciones ante este hecho, más aún teniendo en cuenta que Reinhard Grindel, está bajo la vara de la UEFA y esta bajo la de la FIFA.

Hoy, tristemente, el fútbol quedó en un segundo plano.

Autor: matiasmartinez23

La actitud no se negocia. Twitter: @AmgsMatias

2 thoughts

  1. Es una situación tan compleja. En primer lugar darle la derecha a Mesut, me parece muy acertado lo que hizo. Nadie en la vida debe aceptar que lo hostiguen de ese modo y si no es bienvenido, que la responsabilidad por su ausencia le pese a los directivos y no al jugador.

    En segundo lugar tratar el tema del racismo y la xenofobia en una Europa con creciente tendencia a una ultraderecha nacionalista que asusta. Su poca tolerancia a la inmigración, su poca memoria con su pasado y además ausentes de empatía.

    Y tercero, en Alemania hay toda una manija ante turcos y sirios hace tiempo, muy hipócrita por cierto, ya que es Turquía quien le frena a Alemania (y a la UE) la inmensa cantidad de sirios que quiere huir de una guerra atroz y llegar a Europa para trabajar. En tanto el terrorismo hace su trabajo, y les da a los líderes geopolíticos los motivos para mantener la puerta a Europa cerrada…

    El resultado es tener chicos apátridas. No son de aquí, ni son de allá. Se sienten a gusto en su tierra, pero sus semejantes los miran raro. Debe ser horrible, remarco la valentía y la coherencia de Mesut ante todo.

    Excelente artículo Mati!

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