Un líder y la multiculturalidad

El éxito de la selección francesa en la pasada jornada tiene muchísimas aristas a tocar, pero hay algunas que deben ser ineludibles por cualquier amante de este deporte. Hagamos un poco de memoria y vayamos al año 2010. Raymond Domenech “manejaba” un plantel que venía de ser subcampeón del Mundo, y los problemas disciplinarios de varios jugadores terminaron de dinamitar a una generación que había sido muy importante para el país. Nicolás Anelka, el insulto al entrenador, y todo lo que ya sabemos a posteriori.

Tras este suceso, se fue a buscar a un entrenador que como Deschamps también había vivido el éxito de 1998, Laurent Blanc. La preparación y la Eurocopa 2012 no agregaron resultados positivos para el equipo, y el ex campeón del Mundo también fue cesado en su cargo. Asumiendo Didier Deschamps en julio del 2012.

El proyecto deportivo fue siempre ascendente, y coincide con el comienzo madurativo de una camada muy interesante de jugadores, además, por primera vez desde el mandato de Aimé Jacquét (entrenador campeón del Mundo en 1998), Francia tenía un verdadero conductor desde el banco.

Sus decisiones hablan por él. La más reciente, de Adrien Rabiot. Se le pidió que entrene, que se preparare por si era citado, nunca se le aseguró el puesto. Ante la negativa del jugador, se le aseguró que no iba a estar. Son todos importantes, pero nadie es imprescindible. Esa frase resume lo hecho por Deschamps.

Supo mover piezas y de manera acertada. Jugadores que nos parece una locura verlos afuera, pero que cumplieron una etapa.

Como Marcelo Bielsa les dijo a los jugadores de Marsella: “Traguen veneno, acepten la injusticia, todo se equilibra al final” y así fue. Luego de la decepción de su Eurocopa, hecho que no han olvidado, en Moscú, todo se ha equilibrado.

Pero, por otro lado, el aspecto multicultural de este equipo es otra arista sumamente importante. Que genera grandes discusiones, si son africanos, si son franceses. Nadie mejor que Didier para lidiar con este aspecto. En el documental (disponible en Netflix) “Les Blues” podemos observar como ese plantel en donde convivían en primer lugar, franceses. Pero con distintos orígenes y religiones: católicos y musulmanes; hijos de franceses e hijos de africanos. Se impusieron a una derecha ultra conservadora liderada por Le Pen y en base a triunfos cambiaron parte de una realidad que aún hoy se presenta en la Francia actual.

La multiculturalidad de este equipo le ha dado, desde lo deportivo, diversos registros. Músculo, velocidad, orden táctico, entre otras cosas. Pero más allá de esto, es una nueva cachetada a una derecha nacionalista creciente. La capacidad de que hijos de inmigrantes defiendan (en un nacionalismo, que a veces no comparto) con hidalguía los colores franceses, vuelca la balanza a favor de la convivencia multicultural en un país que por momentos ha visto una grieta entre “franceses y el resto”.

Es más que una Copa del Mundo ganada, con todo lo que ello significa en sí misma. Es una victoria social, cultural, y que, en lo deportivo, termina marcando las bases de un proyecto exitoso a nivel mayor, y juvenil.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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