Fellaini, Lukaku y a semis

Marouane Fellaini, en palabras de mi compañero Sebastián Parnes: “Un nadacampista”. Fue tal vez, la llave que termina de liquidar el partido de ayer entre brasileros y belgas.

Pongámonos en contexto: Hasta el momento, Roberto Martínez venía alineando a un equipo que jugaba con línea de tres en el fondo y que juntaba un doble pivote con Axel Witsel y Kevin De Bruyne. Esto servía para tener siempre asegurado una salida muy limpia con el balón, generar transiciones rapidísimas y siempre a un toque, con la mayor calidad posible. Además, el hombre del Manchester City, partiendo desde atrás y con panorama de campo ha hecho una temporada fenomenal en la Premier League.

Ante Brasil, Rob cambió. Alineó cuatro hombres en el fondo, le dio el lateral izquierdo a Vertonghen y puso a Chadli por delante. Pero en el medio está el asunto. Un doble pivote durísimo con Axel Witsel y Marouane Fellaini. ¿Por qué entró el peludo del Manchester United? Muy simple, por el juego aéreo.

El ex Standard de Lieja fue quien ganó más duelos aéreos en todo el juego (7) de los cuáles dos fueron dentro de su área, pero cuatro, en la zona de influencia del saque de Thibaut Courtois, generando segundas pelotas que Romelu Lukaku aprovechó de manera brutal.

Justamente, otra de las virtudes o puntos positivos del ingreso de este jugador fue permitir a Lukaku no participar en la defensa de las pelotas paradas. En otros partidos, Romelu iba siempre metido en su propia área, aprovechando su envergadura para restar balones por alto. Esta vez, esa función la cumplieron los tres defensas de siempre y Fellaini, dejando a su compañero de equipo pronto para salir de contragolpe.

El gol de Kevin De Bruyne es una muestra de ello. Corner a favor de Brasil, la pelota sale repelida del área por la defensa y quien toma contacto con el balón ya en mitad de cancha es Lukaku, que se había quedado en esa zona. Se desmarca de Fernandinho (como en toda la noche en Rusia) y consigue girar y avanzar con su zancada de cara a Allison.

Con su movimiento en “U” desconcierta a todos, porque el equipo se vuelca sobre la banda derecha (mirando desde la defensa de Brasil) pero por el lado ciego ya estaba desmarcados y con muchos metros para maniobra Thomas Meunier y el autor de gol.

Dos a cero y el partido demasiado cuesta arriba. El fútbol es hermoso y tomar una decisión que influye en el resultado debe ser de las cosas más satisfactorias para un entrenador. Roberto Martínez creyó en un jugador que ha tenido una pésima temporada en Manchester United, pero que le brindaba un aspecto del juego, que se hizo clave y le resultó. Romelu Lukaku y todo Bélgica, felices.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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