El primer adiós de Robert

Diez años debió esperar Robert Lewandowski para disputar una Copa del Mundo. Debutó con la absoluta polaca allá por 2008 con 20 jóvenes años. Hoy no solo es el capitán y el emblema del equipo, es también el goleador histórico. Goleador de la Bundesliga en 2013-14 y 2015-16; máximo goleador de las eliminatorias a la Eurocopa 2016 y llega como máximo goleador de las eliminatorias para este Mundial de Rusia. Sus cualidades individuales como centrodelantero son incuestionables, sin embargo, con Polonia en estos dos partidos de esta Copa del Mundo cosechó dos derrotas y se despidió en forma anticipada de máximo torneo del fútbol mundial con cinco goles en contra y solo uno a favor.

En el debut, “Lewangolski” -como se le dice en Alemania-, se vio totalmente absorbido por una pareja de centrales senegalesa que dio lugar a un artículo en nuestra web. No obstante en el partido del día de ayer, desarrolló nuevas estrategias ante la lógica que se le plantea en cada partido a un jugador como lo es el oriundo de Varsovia, que los centrales estén 200% concentrados en que no haga contacto con el balón.

Como decíamos, tras su mala experiencia en el debut con los africanos, ayer, en los primeros minutos ya comenzó a moverse por todo el frente de ataque, tirándose a banda y saliendo mucho del área para recibir la pelota. No sé si es bueno o es malo, creo que depende, pero en la pasada jornada vimos un Lewandowski por muchos momentos del partido jugando lejos del área, apareciendo desde atrás en varias ocasiones. Eso cuando atacaba, cuando defendía, era la punta de lanza para la presión, el primero en salir a presionar seguidos por todo el equipo –en las pocas veces que Polonia lo hizo-.

Tal vez una de sus principales virtudes sea el juego que tiene de espaldas al arco, pivoteando y aguantando el balón para descargar a sus compañeros o bien hacer una jugada personal. Lo triste -para él- es que hoy no está rodeado como sus condiciones futbolísticas lo merecen; porque si recibe de espaldas pero lo marcan dos y no tiene a quien descargar ¿De qué sirve?

No obstante, hay números que reflejan las diferencias de contexto. En el Bayern Múnich, tiene un promedio de 19,1 pases por partido, en la selección polaca tiene un promedio de 26 ¿Qué demuestra esto? Que en la liga alemana el ariete es un definidor nato, y que en su selección demuestra no tener un entorno favorable, para ser –precisamente- un definidor. Por todo lo que decíamos antes, en Polonia tiene contadas las chances de gol mientras en el Bayern puede incluso-en ocasiones- prescindir de ellas.

Autor: Manu Tadeo

Amante del fútbol...

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