Paridad con gusto danés

Un encuentro que estuvo igualado en el juego y en el resultado final, caracterizado por contener diferentes contrastes durante el transcurso del mismo.

Los daneses pararon un 1-4-2-3-1, con un triángulo final sólido, dos marcadores de punta que cumplieron su labor de manera aceptable, un doble pivote equilibrado, dos extremos que fueron cruciales para generar la primera presión sobre las bandas, un mediapunta por excelencia y un punta con rotación y desmarque.

En cambio, Australia, se plantó con dos líneas bien marcadas de cuatro jugadores, dejando dos hombres por delante, siendo ésta la primera oposición en el repliegue.

Dinamarca desde el principio, se dispuso a llevar a cabo una presión alta, forzando la salida fallida en el fondo de Australia. A escasos minutos del pitido inicial, está presión brindó sus resultados. Un despeje australiano es devuelto rápidamente hacia el centro del área, donde Eriksen realiza un movimiento excepcional, dejando correr el balón para luego ir a buscar la devolución de espaldas de Jørgensen y el primero definir de sobre pique.

Con el control del resultado y por ese entonces del juego, el equipo danés manejó el balón y generó circuitos en ofensiva, con algún desborde efectivo.

La decisión del gigante de Oceanía, era claramente no dar el paso adelante en la presión, esperando replegado en su campo, pasando la línea de la pelota y así acumulando jugadores en terreno propio. Su intención era recuperar la pelota y salir rápidamente de contra, con una transición rápida por el centro o algún envío largo al espacio. Aun así, le faltaba un jugador que oficie de nexo entre el bloque defensivo y el ataque, por lo que tuvo que cambiar la postura, dejar de intentar por el medio y abrir la cancha.

Y es aquí donde digo de contrastes en el partido. Los papeles se invirtieron en varios pasajes de los 90’. Por momentos Dinamarca le cedió la pelota y el terreno a Australia, quien la manejaba de un lado a otro, pero sin demasiada profundidad. Rodeaba el área, pero no era punzante. No encontraba desborde, ya que Dinamarca bloqueaba muy bien las bandas con Poulsen y Sisto, desactivando el 2×1.

En uno de esos pasajes de dominio australiano, supo sacar provecho de un córner. Un cabezazo de Leckie, da en la mano de Poulsen y el árbitro español Mateu Lahoz, asistido por el VAR, sanciona penal, que el barbudo capitán Jedinak transforma en gol.

Por el trámite del partido, se lo notó más cómodo a Australia, sobre todo en el segundo tiempo, con llegadas y desbordes, más remates de media distancia

Los destapes de Mooy en la zona central, propiciaron mayor despliegue ofensivo, pero la defensa danesa con Kjær y Christensen, se mantuvo firme.

Una de las falencias de Dinamarca en ofensiva, fue que Eriksen no entró en juego en la segunda mitad, quedando muy aislado, retrasado de su posición habitual y alejado del ritmo de los primeros 45’.

Las buenas intervenciones de Schmeichel en el último tramo del partido, también son un aspecto a destacar, brindando seguridad y finalmente aferrándose a un empate, que lo despega al equipo danés y que puede hacerlo valer en la última fecha contra la ya clasificada Francia.

Autor: Nico Ravelo

Futbolófilo.

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