“Oportuncrisis”

Parece broma, pero no lo es. Homero Simpson acuñó este término (al menos en su versión latina). Oportuncrisis. La capacidad de aprovechar las oportunidades que nos deja una crisis. Hoy a Rusia le pasó eso, y particularmente al protagonista de este artículo: Denis Cheryshev. Rusia ganaba el partido, y comenzaba a manejar el ritmo del mismo desde el repliegue de sus líneas y cederle el balón al equipo árabe.

Pero hay un quiebre, la lesión de Alan Dzagoev a los 23 minutos de juego era realmente una crisis en el equipo ruso, se le iba el principal socio creativo a un Aleksandr Golovin que lo necesitaba y mucho para poder aprovechar espacios y generar líneas de pase.

Y Cheryshev vio la oportunidad. Ingresó sobre banda izquierda y desde el comienzo fue un azote. Aprovechó con mucha facilidad la inoperancia de una defensa con errores conceptuales brutales para estar en una cita mundialista. El jugar pegado a banda, llevarse consigo al lateral derecho y ensanchar los huecos que dejaban por carriles centrales los jugadores arábigos.

Además, el ingreso de Denis generó que Golovin se liberara aún más, que se mueva, apareció por el centro, por banda derecha, desde más atrás, siendo más profundo. Fue un recital. Pero en gran medida permitido por la profundidad e insistencia de Cheryshev para llegar hasta el fondo y llamar la atención de una defensa endeble.

Por si fuera poco, se complementó perfecto con el mencionado Golovin, Smolov y Samedov para realizar una presión sumamente alta en los momentos que Rusia apretó el acelerador. Y fue el mismo Cheryshev quien aprovechó las jugadas gestadas por la banda opuesta donde Golovin gravitaba, y donde con menos frecuencia, pero si con un poco creíble buen juicio Mario Fernandes incursionaba para poder cerrar la banda izquierda y finalizar las jugadas, como realizó en el segundo gol ruso. Una contra generada por banda derecha que se fue abriendo como si fuese una jugada de rugby hasta llegar a los pies de Denis que con maravilloso control iba a anotar.

Su rendimiento, como el de Rusia mermó en varios pasajes del partido. El hecho de que Cherchesov mandara al equipo a replegarse, ceder la posesión del balón (más del 60% para Arabia Saudí) hizo que Cheryshev se centrara a la explosión en los contragolpes que no se dieron salvo por contadas ocasiones.

Pero el ingreso de Artem Dzyuba (minuto 69) mejoró esto, un delantero que juega de espalda a su arco. Lo asistieron al centrodelantero, y este supo controlar el balón y cederlo a los que llegaban desde atrás. Denis llegó, tomó el balón y la colgó del ángulo con un tiro perfecto con borde externo del pie.

Luego, Golovin se iba a encargar de cerrar el resultado con un magnífico tiro libre. Obviamente, nos quedamos con él como figura del encuentro (dos asistencias y un gol), pero no podemos olvidar como Cheryshev aprovechó su oportunidad bajo una pequeña crisis en la mitad del primer tiempo.  Terminó siendo un jugador decisivo, mucho más acorde al planteamiento de su entrenador al tomar la ventaja y también desniveló gracias a la cooperación de sus compañeros en los circuitos de juego.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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