Uruguay: Con las ideas muy claras

Uruguay finalizó en la jornada de ayer su preparación -al menos en el ámbito local- para la Copa del Mundo, y lo hizo por todo lo alto en grandes pasajes de su 3-0 ante Uzbekistán. El encuentro tuvo dos momentos o dos capítulos con características bastantes diferentes. Hasta el tanto de apertura (por parte de Giorgian De Arrascaeta) el equipo se mostró algo tibio, más bien frío como la noche en Montevideo.

Tuvo pasajes interesantes con el balón en los pies, sobre todo con las salidas de Rodrigo Bentancur y la movilidad del mencionado autor del gol, tampoco pudo inquietar demasiado al portero uzbeko. Incluso, por momentos el equipo celeste cedió bastante el balón al sparring visitante que poco pudo hacer con él, pese a alguna llegada que puso de pie a los espectadores que colmaron el Estadio Centenario.

Luego del primer gol si, el segundo capítulo. El que mostró las armas de una selección que ilusiona a su gente y que va, con las ideas claras de que el objetivo es llegar lo más lejos posible, conocedores de sus limitaciones, pero también de sus virtudes.

Más allá de este partido, creo que vale la pena hacer un recuento de lo que hemos visto desde la China Cup en marzo hasta hoy. Los tres juegos disputados por Uruguay los ha hecho con esquemas similares, formando con un 1-4-4-2 con distintas particularidades y cambios con respecto a lo hecho en otros pasajes de los más de 5 años que está Oscar Tabárez al mando del equipo.

Para analizar mejor y de manera más ordenada, me planteo tres claves o tres ítems a resaltar y que se deben tener en cuenta a la hora de ver a Uruguay:

El juego de los mediocampistas: No sorprende que esta sea la primera clave, ya Fede Rodríguez lo ha plasmado en otros artículos de Uruguay en esta web, pero además es una constante a la hora de ver a este equipo. La mutación de la selección en relación a lo que se veía en 2014 y se puede ver ahora en 2018 (tomando como parámetros de separación las contiendas mundiales) son elocuentes. Y creo que una muestra son los tipos de goles. Aquellos en donde se jugaba muy directo, prácticamente en largo para que uno de los dos delanteros hiciera las veces de pivot para que el otro corriese y llegara a definir ya no es el sello de la casa.

Ahora se plantea una mitad de cancha de tránsito, y no ve pasar por encima de su cabeza el balón. Esto en realidad es una ventaja, pero a veces puede ser algo complejo a la hora de querer recuperar el balón.

Cuando Uruguay salteaba la mitad de cancha, el doble cinco que estaba en cancha adelantaba bastante sus posiciones para poder presionar muy rápido la salida del rival y ahí sí, pasarle el esférico a los jugadores ofensivos o a los laterales.

En este caso, como el mediocampo ya es parte de una paulatina generación de juego, donde no se saltea ninguna pieza y todos son parte de la creación del mismo, tal vez algunos jugadores que deben presionar pueden quedar algo lejos, haciendo que el equipo, a veces tenga demasiados metros entre líneas. No obstante, el porcentaje de posesión es altísimo comparado a los números que tenía Uruguay hace cuatro años y eso nos brinda una gran cantidad de opciones a la hora de atacar.

Los delanteros y su movilidad: En este juego asociado que presenta “el nuevo Uruguay”, la capacidad de movimiento de los delanteros es uno de los puntos clave para el correcto andamiaje ofensivo (y también defensivo). Suárez y Cavani con este esquema juegan en otro ritmo, en otra frecuencia, distinta a la presentada en pasajes anteriores de la era Tabárez. No es necesario que ninguno de ellos se encargue de tareas plenamente defensivas (recordemos a Cavani haciendo las veces de interior por derecha, hoy está Nández allí) pero si es necesaria la retroalimentación y generación de espacios que deben realizar uno para el otro.

Suárez y Cavani han demostrado su entendimiento casi a la perfección, los ingresos y salidas de ambos jugadores llevan a que por ejemplo se den situaciones en donde uno asiste al otro con muchos metros de separación. Esto, no sólo sirve para ensanchar a la defensa rival, abrirle huecos, sacar a los centrales de su zona de confort, sino que es útil para la generación del mismo juego. Descienden varios metros, juegan de espaldas, y tienen el panorama de muchos jugadores sumándose en ataque. La capacidad de estos dos jugadorazos para pasar bien la pelota y con criterio es una clave en las transiciones defensa-ataque.

Adaptabilidad: A Uruguay no le va a pesar jamás (independiente del resultado) jugar contra grandes equipos, pero el gran problema está (o estaba) en enfrentar a equipos que en teoría son más débiles o que acuñaban un planteamiento defensivo. La capacidad para encontrar espacios, tener movilidad y la tenencia inteligente de la pelota han sido falencias que recién ahora Tabárez y sus dirigidos han podido superar. La aparición de jugadores con registros muy diferentes a los que estaban, brinda variabilidad. Ésta selección es capaz de adaptarse a cualquier contexto que le plante el rival, y eso es algo que antes no sucedía y por ende Uruguay sufría.

Parten el sábado a Rusia, en busca de todo, pero sin esperar nada. La canción del murguista Edú “Pitufo” Lombardo dice: “Nunca favoritos, siempre desde atrás” y no falta a la razón. Poco se dice de Uruguay, no aparece entre los grandes candidatos, pero hay material para darles varios dolores de cabezas a los grandes equipos.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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