Hasta pronto, Harry Potter

Si bien sabemos que todas las cosas, así como tienen un inicio, también tienen un final, es la misma naturaleza del ser humano que a veces se rehúsa a creer y a aceptar muchas de las decisiones que uno puede tomar. Es como cuando se inicia una relación con una persona, sabemos que en cualquier momento esta puede terminar por distintos factores, pero intentamos que se prolongue lo máximo posible, porque en ese momento, creemos que es lo mejor que puede suceder. Pues bueno, lo mismo ha sido la relación –exitosa- del Real Madrid y Zinedine Zidane director. Tras 878 días, 9 títulos (entre ellos 3 Copas de Europa), el elegante francés ha dado el primer paso –difícil- para acabar un idilio triunfante de pies a cabeza en Europa. La era de Zizou ha llegado a su fin.

En su momento como jugador, eran similares las ‘excusas’ que definía Zidane para terminar su carrera tan trascendente. Visionario, tal y como un futbolista de esa clase pudo tener como un don, acusaba de forma evidente el temor al fiasco. Cortar el hilo ascendente y empezar a tejer su propio futuro, pero desde una óptica diferente, era lo mejor en su momento para el Zidane jugador. La sensación de no ser ‘lo mejor’ para una institución tan ganadora y tan insuficiente a los éxitos, es uno de los motivos para su no continuidad al mando del equipo.

Esa sensibilidad inherente a la victoria y a la derrota, esa sencillez desde distintos focos, esa facilidad de muñeca ante situaciones apremiantes y su manejo con galera y bastón a, quizás, la mejor plantilla de la historia durante dos años y medio del club más victorioso del planeta, hacen ver de una forma bastante directa que, Zinedine es un anticipado a las cosas y modulador de aquellos, de esos que de repente, no hubo ni habrá. Anticiparse no a un resultado, que de manera fría es lo que a todos en alguna medida nos interesa, sino a todo lo que involucra desde entrenador del Real Madrid C.F.

De discurso breve, sin mayores ofrecimientos a la polémica y derrochando a sus dirigidos una confianza y soberanía suprema. ¿Qué es ser líder? Esto puede tener muchas acepciones para la gente. Ahora bien, Zidane ha instaurado una forma de liderazgo humilde. No es pararse e imponer a gritos, sino sentarse y hablar con afectividad. Esto, es lo que mueve al mundo y ante lo que ningún ser puede luchar: apelar al sentimiento e impresionabilidad desde la delicadeza, para manejar distintas personalidades. La unión no conoce de egos individuales y Zizou dotó a los suyos de una familiaridad inmensa.

Quizás el aspecto de juego, idea o imponencia de la misma es lo que más se le puede debatir al Zidane entrenador, y es algo que nos llevaremos en las charlas que muchos tendremos disipadas. Pero ya hablaron Klopp, Guardiola y muchos más sobre las andaduras del técnico francés y su equipo de época que formó, realmente. Poniéndose a la altura del Ajax de Cruyff o del Bayern München de Beckenbauer, el míster y uno de los entrenadores más exitosos del Real Madrid, no solo en trofeos, sino en formas, ha finalizado su gestión en Valdebebas.

Es cierto que los hombres pasan y el club se queda. En este caso, le tocará al club voltear la página de uno de sus mejores procesos desde su fundación y buscar a cabalidad el tipo que continúe ese sendero armonioso y ganador. Tal y como su historia lo exige. La magia de Harry Potter ha puesto puntos suspensivos con su flor madrileña.

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