Danke, Jupp

Es común, a veces, ver que viejos entrenadores regresan a sus equipos predilectos. Una y otra vez, tal y como las vidas de un gato. Entrenadores que según la circunstancia, casi siempre están ‘aptos’ para socorrer a sus instituciones preferidas. Sin peros. Simplemente es volver al lugar en el que alguna vez fueron más felices que en cualquier otro. Lo sienten y los demás lo podemos ver con cierto entendimiento.

Para que esta situación se dé, es necesario de una compresión equilibrada por parte de los ‘mandamases’ desde todo aspecto para ver la realidad o la necesidad del equipo. En algunos puede ser para que el tipo en custodia los ‘salve’ de alguna situación apremiante con la tabla de posiciones. En otros, por alguna transición de mandato. Y en los últimos, porque es la persona más indicada de revitalizar y otorgar un espíritu distinto a sus dirigidos. Es el gen ganador. El gen de Josef Heynckes. Para los amigos, Jupp.

Comentaba sobre las transiciones en los asientos primarios del banquillo de un equipo. Quién mejor que el mismo nacido en Mönchengladbach, 1945 para comentar dicho escenario. Quién mejor que él para hablar de grupos, equipos, proyectos, jugadores y hasta culturas de los equipos de Europa. Reemplazando a entrenadores como Udo Lattek (hasta en dos ocasiones), Jürgen Klinsmann o Louis van Gaal. ¿Algo común entre los tres? El Bayern München. Su tan querido y aclamado club bávaro.

Se podría escribir más que una historia llena de mil y un acontecimientos entre Heynckes y el Bayern. Hasta se podría asemejar a la de una pareja, con distintas formas de ser, pero que siempre habría de encontrar un hilo que los una en diferentes ocasiones. Lejos del compromiso luego de aquella lejana llegada en 1987 por primera vez. Pero que después de esa primera vez, sabrían que se volverían a estrechar la mano para levantarlas juntas una y otra vez.

Bundesligas, Copa de Europa o DFB-Pokal. Dominante sin objeción en algunos. Dotando de una capacidad competitiva a su equipo, acorde a la historia del club. Con un mensaje más transparente que el agua y subiendo la confianza de sus dirigidos como la espuma de una cerveza recién servida. Lleno de convicción en su creencia, pero con un señorío digno de un representante ejemplar para un deporte mañoso, a veces. Tan ejemplar que ganó la séptima Copa de Europa con el Real Madrid. 32 años después de la última para el club blanco.

Solicitado hasta la saciedad en su idilio bávaro. Casi con las llaves de Säbener Straße (ciudad deportiva del Bayern München). Uno de los tipos que más conoce la historia y la importancia global del club. Aguantando, en mitad de temporada, hasta una picardía (mala) por parte de la dirigencia del Bayern allá en el 2013, cuando se manifestó que serían sus últimos meses en el club, dada la llegada de un voraz Josep Guardiola por domar Alemania. Cosa que ocurrió, como era de esperarse.

Su amor al Bayern es tan grande que luego de su mencionado retiro, volvió sucediendo a Carlo Ancelotti para enlazar, en su momento 14 victorias seguidas para derrocar algunos vaivenes competitivos que evidenciaba el equipo con los mismos jugadores. Liderato absoluto en Bundesliga de ahí para adelante. Sin reproches. Y hasta con algunos indicios de querer volver a repetir su histórico triplete y único en Múnich. Cosa que el Real Madrid y el Eintracht Frankfurt, con su predecesor Niko Kovač, se encargarían de desaparecer.

Sus normas inmediatas a su llegada para provocar un mejor ambiente luego de altibajos en resultados y rendimientos fueron necesarias para posteriormente consensuar una dinámica característica y ‘propia’ de la escuela alemana. “El equipo ha jugado un fútbol, que, seguramente, no se ha visto desde hace mucho tiempo aquí en Múnich” dijo Jupp, antes del disco ‘Wish you where here’ del clásico Pink Floyd.

La plaza de Marienplatz ha sido testigo, una vez más, de la nobleza e hidalguía de Heynckes para comandar y ‘rejuvenecer’ en cierta forma, la meseta deportiva que había significado el deceso de Guardiola y la partitura de Ancelotti. El fútbol de ataque, directo, galopante y valiente, volvió a escena de la mano de un programador eficaz y al servicio del futbolista. Un gestor de plantel enérgico e invalorable para el significado Bayern München. Un enamorado de toda la vida, así haya sido una relación de etapas.

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