Dos tiros. Dos goles. Un héroe.

Como si estuviese en plena partida de Fortnite (juego de gran popularidad al cuál Griezmann hace referencia en sus festejos) Antoine solo preciso dos balas para liquidar a su rival. Tuvo dos tiros al arco en noventa minutos. Solo dos.

En una final, siempre hay que tener un gran promedio de acierto en disparos, y el demostró lo que sucede cuando un jugador (y un equipo) que debe pelear la UEFA Champions League, cae por los avatares del azar en una competición excelente, pero de menor nivel.

Yendo al partido, Atlético de Madrid se plantó con su clásico 1-4-4-2, pero con una variante interesante, ingresaba Correa como interior por banda izquierda y salía Thomas Partey que había realizado un enorme trabajo en Semifinales ante Arsenal. Por su parte, el Olympique Marsella presentó un 1-4-2-3-1 donde Rudi García apeló al músculo en mitad de cancha, ingresando el camerunés Anguissa que no lo había hecho en las instancias anteriores.

Los primeros minutos fueron todos del equipo francés, no por llegadas, si bien Valere Germain tuvo una muy clara, pero manejó los hilos del partido. El tiempo fue marcado por los de Garcia, y Atlético sufría por los carriles internos, donde Saúl Ñíguez y Gabi se separaban cada vez más. Allí Dimitri Payet gravitó y se juntó con Thauvin para generar lo mejor del equipo de la Costa Azul francesa.

El problema radicó en la intensidad, Marsella no fue nada intenso. Y claro, en competir a base de intensidad al “Cholismo” no le gana nadie. El Atlético Madrid soportó cuando más debió soportar. Se apoyó en su pila del fondo, la dupla Godín-Giménez anuló a un tibio y timorato Germain, Lucas-Koke llevó a donde quiso a Thauvin, que condujo el balón, pero jamás pudo generar peligro salvo aquella ocasión aislada en los primeros quince minutos. Y por la otra banda Ocampos jamás fue problema para el croata Sime Vrsaljko. Luego, la presión alta, Correa – Griezmann – Costa manejando los tiempos de la presión y todos por detrás dando ese paso adelante tan necesario para que el equipo no se vuelva largo.

Un equipo corto, intenso y así llegó el primero gol tras una presión sobre Mandanda que le creó un compromiso enorme a un Anguissa que venía controlando los circuitos ofensivos del Atlético cuando Koke quería juntarse con Saúl. El rebote quedo para Antoine que utilizó su primera bala. Uno a cero.

Frases hechas en el fútbol hay miles, pero “El gol es el cambio táctico por excelencia” y aquí se aplica porque Atlético Madrid comenzó a tener el partido donde siempre quiso. Y a partir de allí comenzaron a crecer sus figuras. Y se comenzaron a notar las grandes diferencias de talento, y jerarquía de ambos equipos. Para más inri, la lesión de Dimitri Payet terminó de derrumbar los sueños europeos del equipo marsellés.

En la segunda mitad el crecimiento del Atlético fue exponencial a la caída de su rival. Un 2-0 tempranero. Una gran jugada, Juanfran recientemente ingresado presiona alto, y casi a un toque termina el balón en los pies de Koke que asiste de manera maravillosa a Antoine Griezmann. Segunda bala, segundo gol y “game over” para Olympique de Marsella.

Cabe destacar que ya a partir del primer gol, los jugadores de la línea media colchonera comenzaron a crecer, pero si hay tres jugadores relacionados a este proceso de Diego Simeone en el club son Koke, Saúl y Gabi. Su nivel hoy fue el de una final aún de más relevancia que esta. Sobrios, acertados en los pases (7 pases clave entre los tres vs. 5 de todo el equipo rival), Saúl con ocho duelos aéreos ganados (el que tuvo más en el campo), Koke con más cantidad de robos que su rival, Gabi a su vez consiguiendo ese nivel en el mediocampo que sirve para hacer de ancla cuando todos se van a presionar.

Durante el partido veía y pensaba que, lo que a uno le sobra, al otro le falta. Un nueve de jerarquía, el Atlético tuvo dos, centrales de garantías, un bloque duro en el mediocampo.

Un nuevo título más para Diego Simeone, que ha demostrado que el equipo pudo sobreponerse al enorme golpe de la eliminación prematura en UEFA Champions League y que su capacidad competitiva está intacta, además de que ha conformado planteles para esto, y los gestionó de una manera brutal.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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