Las claves de Nacional y su Apertura

El pasado fin de semana el Club Nacional de Football se coronó campeón del torneo apertura por doceava vez en su historia; este título le proporciona al conjunto albo la posibilidad de -anticipadamente- asegurarse un lugar en la definición del campeonato uruguayo ante el campeón del torneo clausura (siempre y cuando no lo gane también Nacional).  Hoy analizaremos las claves de este Nacional campeón.

Sin duda lo más importante fue la idea de juego, plasmada por su entrenador, Alexander Medina y la buena adaptación de sus dirigidos a esa idea. Esta se destaca por el pragmatismo. Nacional prácticamente no repitió equipo jamás en esta temporada ya que para su Director Técnico, cada rival requiere una preparación previa y muchas veces lo lleva a decantarse por determinados jugadores dependiendo de la circunstancia. Ese pragmatismo, junto con el gran plantel que logró formar, le permitió al “Cacique”, rotar el equipo muy a menudo teniendo en cuenta la doble competencia y haciendo que 26 jugadores de los 32 que conformaron el plantel de primera tuvieran minutos. Siempre se priorizó la salida limpia por abajo y el juego asociado, ensanchando el campo, llegando los laterales al fondo de la cancha y los volantes llegando desde el centro, por sorpresa, sin embargo, cuando ya sea por la intensa presión del rival, o por las condiciones del campo de juego, u otro imprevisto el equipo cambió su metodología y pasó a un juego más vertical y directo.

“¿Cómo defiendo mejor? Dame el balón. El contrario ya no te puede atacar. Te tiene que robar el balón primero. Y si encima te lo roba y está a 70-80 metros de tu portería, entonces la conclusión es clara. Lo más seguro es tener el balón en campo contrario”  Xavi Hernández.

Otra clave fue la defensa con el balón, que como decía Xavi, sea tal vez la mejor forma de defenderse. Obviamente no pudo hacerlo siempre, porque el rival también juega y algunos son más intensos que otros en la presión y no te lo permiten pero cuando tuvo oportunidad lo hizo y muy bien. No en vano, fue el equipo con menos goles en contra.

Para el medio, la verdad es que era uno de los mejores planteles -sino el mejor- no solo por extensión sino por calidad. En el arco alternó a Esteban Conde y a Luis Mejía, ambos fueron internacionales con la absoluta de sus respectivas selecciones (el panameño aún corre con chance para meterse en los 23 para Rusia 2018), ambos se mostraron seguros con al menos una atajada clave por partido; Conde le suma a esa solidez bajo palos un gran juego con los pies. Atrás, en el torneo local, siempre jugó con línea de 4 defensores (a excepción de algunos pasajes de algunos partidos), el capitán del equipo, Diego Polenta, con pasado en el fútbol italiano, fue pieza clave, siendo siempre salida clara y con mucha sobriedad y mesura (que veía haciéndole falta) a la hora de jugar. Su compañero fue generalmente una de las revelaciones del equipo y del campeonato, el joven Guzmán Corujo, un gran zaguero, sumamente seguro y pragmático, con voz de mando en el fondo y estupendo juego aéreo, uno de los grandes aciertos de DT. Los laterales a lo largo del campeonato fueron tres, Fucile ex internacional celeste, por ambas bandas, el ex Boca y Catania Gino Peruzzi, por derecha y el canterano tricolor Alfonso Espino, por banda zurda. Este último, con altibajos, yendo de menos a más y terminando el campeonato de forma estupenda. Al argentino las lesiones lo tuvieron a mal traer (como de costumbre) pero cuando le tocó jugar fue destacado, siempre ofendiendo mejor pero sin pasar zozobras atrás, el ex Porto y Santos de Brasil fue de los mejores y más regulares jugadores de Nacional esta temporada redondeando partidos excelentes y prácticamente sin desentonar.

En el medio había muchos y muy buenos para elegir: el experimente y subcapitán Arismendi (también usado como zaguero); Álvaro González, otro del proceso Tabarez; Sebastián Rodríguez, sin duda el mejor con la pelota, que cambió el nivel futbolístico del equipo cada vez que jugó; Romero, el “Colo”, volante mixto con extraordinario remate de media distancia, de grandes condiciones; Matías Zunino, otro polifuncional de grandes cualidades técnicas con y por último el mejor jugador del equipo y tal vez del campeonato Christián Oliva, un juvenil canterano que destacaremos luego. Entre ellos alternaron todo el torneo la línea de 3 centrocampistas o en ocasiones solo un doble pivote.

Arriba también hubo delanteros de calidad: Barcia, Bueno, De Pena, Viudez, Fernández, Labandeira, Coelho y el goleador del equipo, con 9 dianas, el formado en San Lorenzo y ex Catania Gonzalo Bergessio. Barcia volvió de una lesión de ligamentos y está recuperando su gran nivel de 2016. Viudez es sin dudas, de ellos el más desequilibrante, el portador de la magia y la picardía, puede jugar como mediapunta detrás del nueve o por banda, ya sea diestra o zurda. De Pena y Bueno van por banda izquierda, el primero con pasado en el viejo continente suele cubrir más campo yendo y viniendo, el segundo es más ofensivo y se presta menos para la ayuda defensiva. Seba Fernández, el inoxidable, también mundialista en 2010, con pasado en el Málaga, campeón argentino con Banfield, rápido de mente y de físico a pesar de su edad, jugando generalmente detrás del nueve o tirado a la banda, fue el autor del último gol de equipo que le dio el título. Labandeira y Coelho son jóvenes promesas del club, que vienen de extraordinarias campañas en tercera división (con Medina como DT el año pasado) que han tenido, -pocas pero han tenido- chances en el primer equipo y han rendido, ambos marcando goles. Por lo general jugaron tres de ellos arriba, dos veloces por las puntas y “Lavandina” como referencia de área; en otras ocasiones con tres jugadores por detrás del nueve argentino.

El último punto a destacar es del entrenador Medina, como mantuvo a sus jugadores con hambre de victoria, con ansia de salir a al campo a comerse la cancha. Nunca le faltó actitud al bolso en esta temporada.

En síntesis Nacional fue el mejor por: su juego, su pragmatismo, su rotación, su entrega y su jerarquía para ganar partidos donde no jugó bien (que fueron los menos).

 

Oliva, la revelación

Medina asumió como Director Técnico de Nacional en diciembre de 2017, en enero de 2018 ya se encontró con su primer escollo, un clásico amistoso y un clásico oficial por la supercopa uruguaya; cosechó dos duras derrotas pero entre todo lo negativo debutó un joven, un tal Christián Oliva, un maragato de Delta del Tigre de 22 años, desconocido por toda la parcialidad tricolor; tuvo pocos minutos pero ya empezó a mostrar ciertas cualidades que dieron de qué hablar.

Sin embargo, la gran sorpresa fue cuando treinta minutos antes de que comenzara el partido en Chapecó, Nacional vs Chapecoense dónde Nacional se jugaba todo, apareció como titular al lado del “Colo” Romero, en el doble pivote. Lo cierto es que ese día entró y no salió más.

Un jugador distinto, a sus cualidades como volante central de marca, le agrega, técnica. Se a vuelto el primer pase del equipo, yendo a buscar el balón entre los zagueros en cada salida; además tiene lo que muy pocos, doble ritmo, cuando tiene la pelota siempre intenta avanzar con la “número 5” dominada o en su defecto con pases precisos, ya sean cortos o largos. Por si fuera poco, tiene tiro de media distancia y por ende gol. Es un tractor del medio campo, un pivote completísimo, junto con Corujo los mayores aciertos del técnico Medina.

Autor: Manu Tadeo

Amante del fútbol...

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