AS Roma: Detalles que duelen

Se les terminó el sueño. Mucho ya habían logrado recorrer en base a garra y coraje, lo último que les quedaba, y de lo que podían presumir, casi toda una eliminatoria en la copa más importante de Europa a nivel de clubes. La revelación, ese equipo que siempre se pronostica como el primer vencido, pero que de alguna manera logra avanzar. Era totalmente impensado ver a la Roma como finalista o campeón de la Champions, pero se quedó a las puertas de dicha hazaña. No lo lograron, pero con toda la rabia y frustración que reflejaban sus rostros, podrían levantar la vista y ver a toda esa gente en el Stadio Olímpico coreando el nombre del club y cánticos de aliento, pues, estos reconocen lo tan lejos que llegaron, y que quedará para la historia del club. Esta tarde, por más que no bajaron los brazos hasta el final, el claro clasificado y vencedor del cruce fue su rival, el Liverpool, que por más revelación que sea también, no deja de ser un equipo poderoso en cuanto a fútbol, y que tiene armas para pelearle la final al Real Madrid. En esta ocasión, iremos más allá del coraje de estos jugadores, y de la inevitable polémica, para centrarnos en lo que le faltó al equipo dirigido por Di Francesco, para alcanzar el objetivo.

En orden, y comenzando desde abajo, el arco, fue de los puntos más altos, entre los pocos que hubo. Alisson, pretendido por varios clubes importantes, no tuvo error alguno, ni tampoco tuvo posibilidades de una mejor reacción en los 11 goles que recibió en total entre las dos series. Se mostró muy seguro en las accesibles, y totalmente superado el gol goles encajados.

Es una considerable cifra la de dichos goles, y la principal razón se debe a malas salidas y poca capacidad de frenar los contragolpes generados a partir de estos errores. Frente al Barcelona, la mala fortuna se podría decir que les jugó una mala pasada, pero frente a los ingleses se vieron todas las falencias de la sociedad Fazio-Manolas. Incluso Juan Jesus completó la línea de tres zagueros cuando fueron a buscar la hazaña en los Cuartos y a la ida de las Semifinales, y fue el peor de la zona. Poco control de balón, movimiento y capacidad física para los tres.

Sumado a esto, algo que la Roma tampoco hizo bien es generar juego por el medio desde la zona baja. El ataque fue implementado por otro sitio, pero la dupla Strootman-De Rossi se mostró poco firme incluso defensivamente en algunas instancias a falta de velocidad, y generalmente no ayudaron a distribuir el balón correctamente. Fue puro desgaste, pero poco fútbol.  Más adelantado y como asignado para generar el juego en el medio, estaba Nainggolan, que tampoco estuvo a su más alto nivel en ninguno de los cuatro partidos. Algo destacable que se le veía últimamente era justamente el buen pié y la pegada de lejos, pero apenas pudo aprovechar esta última en la vuelta frente a los Reds, convirtiendo uno de sus dos goles en la cita, que hizo aspirar al equipo a otra hazaña que al final no fue lograda. Los tres tuvieron fallos importantes en la entrega de pelota, que llegaron a terminar en gol en contra cuando fueron aprovechados por el rival. Pellegrini fue otro de los involucrados, para aportar físico y altura, que es la virtud de la zona de volantes italiana, pero no logró asociarse tampoco con ninguno de los de arriba.

Lo mejor que tuvieron los de la capital, fue el juego por las bandas. Para asociar mejor a los laterales con los extremos, en varias ocasiones hicieron uso de 3 defensas y Kolarov con Florenzi por sus carriles correspondientes, con ida y vuelta. Lo más destacado, fue Kolarov con el extremo izquierdo del momento, o incluso cuando Nainggolan hizo de enganche por detrás de Dzeko, para que el serbio fuera el dueño total de la banda. Por ese lado especialmente, fue cuando Roma generó más peligro, con muchos centros a la cabeza del bosnio, de gran temple físico y técnica. Lo más destacado, fue en la vuelta de la Semifinal, cuando El Shaarawy ocupó el lugar de Perotti, y con su agilidad generó combinaciones y cortes hacia el medio. Ese fue el mejor circuito que generó el equipo por diferencia. Florenzi en cambio, fue más contenido por los laterales rivales, y en ningún momento pudo asociarse ni con Ünder ni con Schick.

Terminamos hablando probablemente del mejor futbolista que tiene el equipo. Más allá de sus escasas oportunidades tras la poca generación de juego a sus espaldas, Edin Dzeko se mostró con una gran presencia en el área rival, siendo un inminente peligro por arriba por su gran porte físico y altura (1,93m y 80kg), y técnicamente, cuando le tocó pelear mano a mano con los  zagueros los pases largos que le daban sus compañeros, de los cuales 2 terminaron en gol. Al parecer, el delantero encontró el equipo ideal para efectuar su juego, y así también sus números por la liga local lo avalan. 8 goles en total en esta edición de la Champions League, y 3 asistencias, logró el bosnio de 32 años.

Si se pretende llegar lejos, hace falta algo más que temperamento. Buenos circuitos de juego en el medio, una reformulación defensiva y un enlace por detrás del delantero, que pueda a su vez abrir el juego por las bandas.

Más allá de lo futbolístico, nos dejaron otra inolvidable muestra para los amantes del balón de que “soñar no cuesta nada…”.

Autor: Federico Rodríguez

Cabeza fría, corazón caliente, la pasión es lo primero

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