Una victoria que presiona

En el mediodía del pasado sábado se enfrentaron en el mítico estadio de Anfield el Liverpool y el West Ham United en un partido muy dispar; con dos tiempos muy distintos el uno del otro.

Los locales salieron a la cancha con su característico 4-3- 3, mientras que los Hammers salieron según decían las transmisiones y las aplicaciones sobre el partido con un 3-4- 3. Lo cierto es que ni una ni otra, el Liverpool utilizó para su típica salida por abajo bien jugada un 3-4-3, donde por lo general se volcaba el juego a una banda y el lateral opuesto se sumaba a la línea de mediocampistas, no obstante también sucedió a lo largo del cotejo que, también para salida por abajo, ambos laterales se unieran a la línea de mediocampistas y uno de los pivotes -ya sea Emre Can o el capitán Milner- se retrasara.

Por el otro lado los provenientes de la capital británica salieron con un clarísimo 5-4- 1, con los supuestos carrileros –Zabaleta y Evra- como auténticos marcadores de punta, mientras tanto los dos supuestos extremos –Joao Mário y Lanzini- se retrasaban a
la línea del mediocampo dejando en punta a un solitario Arnautovic.

Dicho esto, comencemos a hablar de lo que pasó con la número 5. Los primeros diez minutos presentaron a un Liverpool muy fino con la pelota, teniendo más del 80% de la posición pero además inquietando con alguna situación de gol clara pero bien resuelta por la defensa Hammer. Durante casi todo el partido los dirigidos por el escocés Moyes presionaron arriba pero siempre en inferioridad numérica lo que nunca le permitió robar la pelota en la salida limpia de los reds y que además le generaba menos gente en la zona donde debía quitarle la pelota al Liverpool, el mediocampo.

Gracias a su pragmatismo los tres delanteros del Liverpool realizaron, ante la férrea defensa del West Ham, todo tipo de movimientos, moviéndose Firmino a la banda, pasando Salah de 9, lo mismo con Mané y así, pero la concentración de toda la defensa del Irons era tremenda.

Sin embargo, a los veintiocho minutos de juego tras un córner todo el gran trabajo defensivo se echó a perder tras varios errores consecutivos, primero el guardameta Adrián es estorbado por un jugador red que no tiene la marca de ningún jugador Hammer, esto genera que un tiro de esquina que cae al centro de área chica no pueda ser repelido por el portero y por si fuera poca un muy mal marcaje del experimentado Evra que quiere anticipar a su marcador Emre Can pero no llega y la pelota lo sobre pasa dejando solo al joven alemán que casi sin elevarse concreta el 1 a 0 que sería lapidario.

La primera mitad se fue con el Liverpool merecidamente arriba por el dominio del juego, pero el West Ham con Arnautovic aislado logró exigir a Karius en dos oportunidades claras, entonces, la diferencia en tenencia de pelota no era proporcional a la cantidad de jugadas de peligro creadas.

Para el segundo tiempo el Liverpool salió como un torbellino a llevarse el mundo por delante. A los cinco minutos ya estaba dos arriba en el marcador tras un error defensivo de Kouyaté y una gran definición de Salah. La defensa del West Ham parecía otra, había perdido toda la concentración que tuvo en la primera mitad, fue una llegada tras otra, y llegó el gol de Firmino.

Cuando el partido parecía más que cerrado llegó el gol del recién ingresado Antonio -por un muy poco participativo Lanzini- que cualquiera hubiera pensado le daría ánimos para seguir, pues no, fue como un palo en la rueda, ya que tras el gol el equipo se quedó aún más, entregó la pelota al Liverpool que siguió haciendo su juego y encontró luego de varias chances desperdiciadas, una muy bonita jugada que definió Mané. Lo mejor que se vio de los reds en la segunda mitad fue la aparición de Chamberlain como media punta llegando al área por el centro -como a él le gusta y no lo suelen poner-, tuvo el balón, y realizó pases exquisitos e hilvanó jugadas memorables.

Por el lado del West Ham le faltó pragmatismo para salir a buscar un partido cuando se encontró debajo en el marcador, incluso estando solo dos goles abajo y quedando media hora de juego fue muy pasivo en la marca y en la presión, le faltó agresividad para llevarse aunque sea un punto de Anfield, Arnautovic sigue dando de qué hablar pero está muy solo como para poder arreglárselas, Chicharito que venía de tres goles en sus últimos cuatro partido solo estuvo once minutos en cancha y sin Arnautovic al lado.

En la vereda del frente, el Liverpool guardó algunos jugadores pero puso casi toda la carne en el asador, si bien mejora defensivamente con Van Dijk sigue pasando zozobras con equipos de poco peso ofensivo, la gran virtud defensiva que tienen los de Klopp es defenderse con el balón en los pies, teniendo la pelota y generando posesiones largas. Esta victoria, en relación a los resultados de la jornada en Premier League hace que los que pelean por puestos de Champions League estén más atentos que nunca. Liverpool consiguió una victoria que presiona.

Autor: Manu Tadeo

Amante del fútbol...

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