La ‘flor’ del Real Madrid

Protagonistas en el terreno de juego, aficiones de ambos clubes con el corazón en la garganta, luces encendidas del Santiago Bernabéu… ¡showtime!

Giovani Lo Celso era la sorpresa de Unai Emery en el once titular. No porque no se haya esperado alguna posibilidad de que el ex Rosario Central puede jugar el partido. La sorpresa se debía a que el ‘18’ iba a ocupar el lugar de Thiago Motta en el ‘engranaje’ parisino. El puesto de mediocentro posicional le esperaba ante un Real Madrid que salía con Isco Alarcón de arranque. La voracidad con la que empezó el partido el equipo blanco –de antemano sabida- propició una clara idea: presionar muy arriba para que simplemente la escenografía se coma con botines y todo a los blackparís. Esta misma, se reservaba en las alturas a gente como Neymar Jr. junto a Cavani y Mbappé de compañía, para tener bien ocupados a Nacho y Marcelo, principalmente. La presión local tuvo un pico de tiempo y Verratti con Rabiot empezaron a hacerse con los hilos del balón en el patio, sumado a un Lo Celso que simplemente recibía para volver a jugar con ellos. La articulación del París Saint-Germain es conocida –en épocas de Blanc- por haber sido un meticuloso juego de medios. Con los desembolsos millonarios que tuvo el club, pasó irremediablemente a ser una articulación para sus delanteros. Es lo que provoca tener un brillo especial dentro de este mundo marketlístico. De alguna manera, la conservación de matices, como ser un equipo corto para poder organizarse mejor en espacios reducidos del PSG, se prolongó durante el partido. Defender lejos de Aréola con Marquinhos-Kimpembe, fue una de las apuestas, poner los mismos números de hombres contra el rival también. Ahora, la misma versatilidad de los futbolistas a disposición hizo parecer una de las peores noches de Champions League de Casemiro como mediocentro titular del equipo desde la llegada al banquillo del calvo francés. Cada arremetida del PSG, con Neymar Jr. o Mbappé, dejó pagando soberanamente al ‘14’ merengue, bajo una luz de culpabilidad que le entrega la no comodidad de juego que a día de hoy tiene el Real Madrid. Esta misma merma colectiva, no ha podido permitir que el Madrid de los centrocampistas no haya podido gozar de la pelota cuando la tuvo, sin tener a un PSG precisamente corriendo para recuperar la pelota en territorio adversario. Era evidente la basculación oponente cuando el cuero pasaba por las botas de Kroos o Modrić, al igual que Isco cuando replegaba para tener superioridad numérica al querer salir jugando.

Una declaración o fotografía de Edinson Cavani a la salida del estadio, hará posible que uno crea en una posible lesión del uruguayo, para intentar entender la salida del ‘9’, que aparte de bloquear el adelantamiento de Varane-Ramos para defender, colocaba en ‘aprietos’ a Marcelo cuando le tocaba tener de cara a Kylian Mbappé en banda izquierda. No lo entendió así el de Fuenterrabía y prefirió mover del lugar de peligro al golden boy de París, para adelantar a Dani Alves y hacerle hueco a Thomas Meunier. Ese movimiento de piezas tuvo mejoras inmediatas, pero el hándicap real vino luego del minuto 80’, tras un olfateo de sangre de Marco Asensio por dicha zona. El golden boy de Madrid fue actor intelectual de los goles de Cristiano Ronaldo y Marcelo, como para poner paños en la serie.

Dicho estaba en la previa que la Copa de Europa funciona como antibiótico y es uno de los mejores remedios para las penas que haya podido tener el Real Madrid en su historia tan grande como el universo. Hoy, ha sido una aseveración. Sin tener el mejor de los rendimientos generales, los de Zidane han podido ser neutrales cuando la balanza no ha estado a favor. Luego, la propia historia y un pelín de suerte, ha caído a favor de Cristiano Ronaldo cuando Aréola y Marquinhos veían como el balón entraba en cámara lenta para chocar con las redes del arco. El meritoria roja para Lo Celso o la mano de Sergio Ramos quedarán como huellas para los que buscarán centrarse en polémicas y no ver una puesta en escena riesgosa debido al contexto del partido de Giovani o un buen estado de forma del ‘4’ merengue para solventar a Cavani, defender en ocasiones hacia adelante y agudizar la salida del equipo de su campo con conducciones verticales. El 6 de marzo es fecha programada en el Parc des Princes para el partido de vuelta. Parte con ventaja en el marcador Zinedine Zidane, pero el entorno ha provocado que tenga una visualización mejor de cómo poder afrontar el juego, en la cual, una titularidad de Gareth Bale –con recaudos- tomaría sentido, pensando en lo que buscará Unai Emery en ese partido: ser más vertical que nunca, jugándose el puesto en el banquillo. Ganar o morir.

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