Las caras del Clásico

Uno de los años calendario más exitoso de la historia del Real Madrid CF, lo hallaba en su último examen, en vísperas navideñas, con el líder actual de la Liga Santander: el FC Barcelona. Tras la consecución del 5to título del año ante el Grêmio de Renato Gaúcho, no había mejor forma de finalizar el año que ante el clásico rival, intentando acortar la brecha –que se extendió- en la tabla de posiciones.

Partiendo de las inusuales alineaciones, hasta el horario del partido, los equipos de Zinedine Zidane y Ernesto Valverde con dibujos similares sobre la pizarra, pero con diferentes intérpretes que clarifiquen lo requerido, el clásico una vez más, fue salpicado por el factor Messi y el Santiago Bernabéu simplemente tuvo que agachar la cabeza y ver a su equipo cómo se coloca a –con un partido menos- a -14 puntos del lineal club blaugrana, nada más que a diciembre.

Inexplicablemente, en el partido que habría podido acortar distancias numéricas, uno de los mejores jugadores blancos y más que clave en las grandes citas anuales del equipo, no ha podido disputar ni siquiera un solo minuto en la que es su casa. Hablamos de Francisco ‘Isco’ Alarcón. Tan solo tendríamos que hacer un recuento de los diferentes partidos que ha tenido el equipo en Europa o Liga y veríamos que el ‘23’ casi siempre se erigió, sino como figura, cómo elemento descollante para imponer condiciones a través del fútbol que podía practicar el Real Madrid. Casi que se ha convertido en un fundamento futbolístico para el conjunto merengue para desplegar los mejores momentos de juego, que le han hecho levantar dos Copas de Europa de forma consecutiva. Diría descollante hasta el punto de comparar su influencia en determinadas situaciones de la altura de Luka Modrić o Toni Kroos.

Por un lado, si la ausencia de Isco fue fundamental en los términos de juego que haya querido proponer el entrenador, la presencia de Lionel Messi recicla todas las luces y las respuestas del porqué de un 0-3 en condición de visita de un equipo que si bien es cierto, no transmite las mismas sensaciones de fútbol total, sino de un pragmatismo dentro de las ideas arraigadas del club cómo institución, que suelen ser acompañadas precisamente de esto: el ilusionismo de Leo. El fútbol, como juego, tiene un proceso amplio para condicionar al rival. Una serie variantes que hacen rico el análisis, pero está claro que sin una efectividad en ambas áreas, esa riqueza puede irse diluyendo con muchas cosas más. El dominio que el FC Barcelona tiene, a día de hoy, en área rival y propia hace que la andadura del camino con Valverde sea menos rocosa de lo que viene siendo en cuanto a hilos de juego. Un salvavidas cómo Marc-André ter Stegen y un ganapartidos cómo Lionel Messi, aseguran la vida del culé en Liga y resto de Europa.

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