Las dos caras de Busi

Tal vez haya sido el mejor del campo en el partido disputado en el Bernabéu, pero también, tal vez haya sido de los peores en el primer tiempo. El partido de Sergio Busquets ha sido antagónico en su rendimiento, movimientos y decisiones si tomamos en cuenta las dos mitades del partido.

En la primera mitad, Real Madrid comenzó como todos esperábamos, una presión asfixiante, con seis hombres dedicados a ello. Así, Barcelona no tuvo mayor remedio que salir con pases largo, salteando líneas donde el receptor siempre era Paulinho. El brasilero (de buen rendimiento hoy) no es el idóneo para ser el primer pase de una transición ofensiva en el equipo culé. Es que la poca movilidad de Busquets, sumada a esa presión madridista dejaba anulado al pivote que planta Barcelona desde hace casi diez años.

Y mientras Real Madrid tuvo el balón, Sergio se vio completamente desbordado, sin poder bascular correctamente y cuando lo hacía llegando bastante tarde, sumándose a una desorganización de las dos líneas de cuatro montadas por Valverde en Santiago Bernabéu.

Pero en el segundo tiempo todo cambio. El conjunto local extrañamente comenzó a replegarse más y más, intentando un cambio de guion, buscando contragolpes, pero Barcelona jamás ofreció la posibilidad de ello. Los de Valverde han hecho siempre el mismo libreto en toda la temporada, pareciera que Zidane no estudió ello. Poco a poco, paso a paso los culés van dándole forma al partido, a su partido. En ese trajinar, la figura de Sergio comenzó a crecer, a tomar más relevancia y en realidad a tener más protagonismo y libertad. El primer gol es una muestra de ello, normalmente es capaz de generar esas posesiones eternas, a veces, sin sentido. Esta vez, un rodeo y el balón a Rákitic. Luego, una serie de movimientos geniales con Messi, Suárez y Sergi Roberto como protagonistas mientras el croata conducía, y la definición del delantero charrúa. Pero eso comenzó con el movimiento del pivote culé.

A este Barcelona lo tildan que no respeta mucho lo hecho en los últimos años, y ciertamente tienen razón, no gana los partidos a partir de sus virtudes y fortalezas, sino que los gana a partir de conocer sus defectos y limitaciones, pero cosas como el robo de Piqué en el fondo para salir jugando después en el segundo gol, o la jugada mencionada de Busquets, son un sello del equipo catalán.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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