¿Qué nos pasa a los uruguayos?

Como todos sabemos quedaron pactados los cruces de semifinales de la Copa Conmebol Libertadores Bridgestone. A los jóvenes, guiados por el presente, no les extrañará oír que en esta fase ya no quedan equipos uruguayos, ya que del año 2000 a esta parte de las dieciocho ediciones de la copa solo en tres, hubo uruguayos en estas instancias. Sin embargo, si indagamos un poco o miramos hacia atrás nos vamos a dar cuenta que Uruguay es el tercer país de América –detrás de Argentina y Brasil- que tiene más Copas Libertadores de América-con ocho-, algo que no condice con su tamaño y cantidad de población.

La última Copa obtenida por un combinado charrúa fue obtenida hace ya veintinueve años por Nacional, frente a Newel’s All Boys de Rosario.

Hoy intentaremos responder la pregunta que da título a nuestro artículo y que probablemente muchos nos hagamos.

Primero, todos sabemos que el fútbol, sudamericano y aún más el uruguayo, es exportador. Es decir, todos lo realmente buenos emigran al viejo continente, muchas veces sin siquiera jugar en su club formador. Pero dirán, que esto le pasa a todos los equipos sudamericanos pero… pensemos; Nicolás de la Cruz, joven talentoso del club uruguayo Liverpool, emigró en el último período de fichajes a River Plate por una suma de 4 millones de dólares; Naithan Nandez, extraordinario jugador motivo de un artículo en nuestra web, jugador de selección uruguaya, traspasado a Boca Juniors por casi 3 millones de dólares (solo por porcentajes de ficha, no totalidades). ¿A qué vamos con esto? A que, dentro de la región, el fútbol uruguayo es muy pobre en comparación a sus rivales en las copas y esto se debe en nuestra opinión principalmente a una causa: la globalización. En la década del ’90, cuando aparece la tv cable y con ella las transmisiones de los partidos de fútbol, nace otro fútbol. Un nuevo fútbol. Mucho más mercantilista. Desde allí, comenzó a ser una nueva fuente de ingresos la transmisión de cada partido. Pero claro, no recibirá lo mismo un país que tenga –como Argentina- 40 millones de potenciales televidentes o uno que tenga –como Brasil- 200 millones de potenciales televidentes en comparación con Uruguay que tiene, potencialmente 3 -aunque proporcionalmente el número sea tal vez mayor-. Eso no es una excusa, sino una realidad desfavorable para los uruguayos. Y curiosamente desde la década del ´90 es que no se gana nada internacionalmente.

Segundo, brevemente mencionado anteriormente: el armado y desarmado constante de equipos. Se vuelve muy difícil mantener un  equipo por varios años seguidos, y si cada 6 meses tenemos un equipo totalmente nuevo se vuelve muy difícil ser competitivo.

Tercero, este punto es sumamente importante y también refiere al fútbol local. El fútbol uruguayo, puertas para adentro, es realmente malo, tanto en infraestructura como en juego. Hay apenas siete “estadios”, que realmente están preparados para recibir un partido de fútbol y permitir su normal desarrollo, de los dieciséis equipos que participan del torneo de primera división. En cuando al juego, no hay dinámica de ganadores ¿Qué quiero decir con esto? Que de los 113 campeonatos jugados, Nacional y Peñarol ganaron 94. Pero además, si estos campeonatos los ganaron despilfarrando juego, no habría quejas; es más se ha logrado muchos años atrás, pero desde los ´90 a esta parte –aproximadamente- esto no sucede. A pesar de algunas destellos de buen fútbol que no perduran en el tiempo.

Cuarto y último; factor hinchada. Hoy por hoy, los hinchas de los equipos grandes de nuestro país están cegados, o no quieren ver; porque “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dicen. Y se ajusta perfectamente a nuestra realidad. Los hinchas se enceguecen por ganar un clásico, un torneo corto, un uruguayo a lo sumo, la idea de la Libertadores ya es utopía para muchos de nosotros. Los técnicos duran meses, tres partidos perdidos y afuera; si pierde tres partidos y no lo echan hay lío con la dirigencia y ya la hinchada cae con ellos. No hay paciencia, queremos ganar hoy como sea, mañana no importa. Y la realidad marca que las victorias sin un sentido terminan siendo nada más que victorias; que no se puede apostar a grande pensando en ganar este fin de semana como sea, sin jugar bien sin ningún fundamento.

Es cierto también que ha habido, alguna que otra buena copa realizada por un equipo uruguayo; pero la misma historia marca, que son solo islas. Un poco de fortuna, en ocasiones un buen técnico, que poco duró y un conjunto de jugadores que lograron congeniar bien casi por arte de magia, o una esporádica buena gestión.

En fin, la pregunta que nos hacemos, no tiene una respuesta precisa y absolutamente verdadera. Sin embargo, intentamos abordar según nuestro criterio, ciertos puntos que generan esta sequía internacional uruguaya y que de poder cambiarlos tal vez, habría un hilo de esperanza. Igualmente, esto es fútbol, y a ciencia cierta, nada puede saberse pero un reinado americano uruguayo no se ve por ningún lado en esta coyuntura.

Autor: Manu Tadeo

Amante del fútbol...

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