Con la ilusión intacta

Boston River viajó a Asunción con un objetivo claro: la intención de traerse a Montevideo un resultado positivo para el desquite.

Inició el partido de igual a igual, sin ningún tipo de especulación y tratando de ser protagonista en el partido, ante un Cerro Porteño que presentó algunas bajas y un técnico debutante.

Se paró en campo rival, realizando un despliegue físico-táctico formidable, con circuitos de juego muy interesantes, habituales en la idea futbolística del director técnico.

A los 13′, Maximiliano Pérez le sirve una pelota de pecho a Bruno Foliados, que dibujó una jugada como en el “campito”; se metió entre los defensas a pura gambeta y marcó un golazo, definiendo de zurda al palo opuesto, abriendo el pie, lejos de la estirada del golero Anthony Silva.

Luego de lograr la ventaja, Boston River se replegó, pero con inteligencia, jugando de contra, aprovechando los espacios que dejaba Cerro Porteño. Siempre intentando anticiparse al adversario y pasando al ataque con explosión, sumando jugadores en velocidad, con movimientos aceitados.

La primera mitad culminó con preocupación en el equipo local y tranquilidad en el visitante, por el trabajo realizado.

Para el segundo tiempo, el conjunto local, con la obligación de salir a buscar el partido, procuró imponerse cuidando la pelota y prentendiendo encontrar variantes en ataque. Los dirigidos por Alejandro Apud, bien parados en el fondo, agazapados, esperaban el contragolpe para lastimar al fondo azulgrana. Hasta ese momento, se ejecutaba el plan a la perfección, ya que no existía riesgo alguno, más que alguna jugada de peligro.

De esta forma transcurrió el partido, hasta que en el minuto 75, Cerro Porteño colocó una pelota larga, profunda en ofensiva; el punta controló con tiempo y espacio, encaró al opositor, logró bulnerarlo, centró pinchado y al segundo palo, encontrando de esta manera mal parado al defensa que cerraba, llegando a su espalda y metiendo un golpe de cabeza que venció al arquero Adrián Berbia. Sin merecerlo, el Ciclón de Barrio Obrero obtenía el empate.

Pasados 3′ de esa incidencia, con el partido igualado en 1, Boston River se desconcentró y el conjunto local generó peligro sobre el arco uruguayo. Tan así sucedió, que, en una jugada muy parecida al gol azulgrana, llega un segundo tanto, por una vía reiterada; pelota aéra, con con frentazo a la red.

En los minutos restantes, el conjunto uruguayo mostró una pequeña reacción, aproximándose al arco contrario. Generó una nítida chance de gol, con un pase que logró quebrar la defensa de Cerro Porteño, donde el ingresado, Federico Rodríguez, controló de excelente forma, pero perdió la vertical y no pudo definir correctamente ante el arquero paraguayo, que le ahogó el grito máximo.

Fueron 180” letales para Boston River, que pagó un precio muy caro con respecto al buen juego demostrado en los 90′. Cerro Porteño capitalizó el envión anímico y encontró una brecha que dañó al adversario -juego aéreo-, pero futbolísticamente lo que mostró en el campo resultó ser un pobre rendimiento colectivo. Claramente en Montevideo, Boston River tiene la ilusión intacta y la llave está abierta. Convirtió un gol y esto puede ser definitivo en el partido de vuelta.

Autor: Nico Ravelo

Futbolófilo.

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