Goretzka box-to-box

Alemania ganó, y realmente no es noticia. Si puede ser noticia que lo haya hecho con un equipo muy joven, con muchísimos jugadores que son recambio de la generación que se alzó con el título de campeón del mundo hace ya tres años.

Hoy Löw, mandó a su equipo con un 4-3-3 en donde la presión alta, la superioridad numérica en cada incidencia de juego y la sorpresa en cada jugada, fueron las claves de un andamiaje que parece muy aceitado. Esto debido a que el cambio en el fútbol alemán excede a la órbita de la mannschaft y los clubes cada vez presentan más y más jugadores con un perfil asociado a la idea de la selección. También sucede a la inversa, el equipo alemán juega a la imagen y semejanza de lo que podemos ver en la Bundesliga.

Hasta que comenzaron los cambios pasados los 60 minutos, los de Löw realizaban un 4-3-3 -como mencionamos- para defender, en donde Rudy se colocaba como pivote casi ocupando el espacio que quedaba entre Rüdiger y Mustafi. Y quedaba la presión en el mediocampo para Lars Stindl y León Goretzka. A la hora de atacar, el equipo pasaba a ser un 3-4-3, ya que Jonas Hector, lateral izquierdo, se desplegaba en el campo y Joshua Kimmich pasaba a cerrar la línea de tres. No obstante, el equipo en ataque daba más de un paso adelante. Esto generaba una presión brutal sobre campo australiano, dificultando su salida con balón y recuperando rápido el útil. Cuando la recuperación no se daba, las líneas estaban tan ajustadas que rápidamente volvían a quedar por detrás de la línea del balón.

En ese juego ofensivo, en algunas ocasiones era Kimmich por su banda quien se desprendía, dando mucha más amplitud al ataque que cuando quedaba Stindl por ese lugar. Allí, era Sebastien Rudy el que formaba la línea de tres en el fondo.

Arriba, Julian Draxler y su tocayo, Julian Brandt mostraron todo su repertorio: regates, diagonales, desbordes, pausas, cambios de ritmo. Fueron un espectáculo. Asimismo, el verdadero lujo, fue ver el partido de León Goretzka. El chico del Schalke 04 logró cuajar un verdadero partidazo. Alternando con Lars Stindl para pisar el área cuando el equipo atacaba, filtrando pases entre las concurridas líneas australianas y marcando el tempo del equipo. A la hora de defender, luego de que la presión de su línea de veía superada, tomaba posiciones defensivas. De hecho, logró a hacer cierres interesantes en tres cuartos de campo defensivo.

El partido de León, nos hizo recordar un poco lo hecho por Michael Ballack, un verdadero box-to-box, yendo de área a área manejando los hilos del conjunto de Löw. Y en gran medida participando en los tres goles. Haciendo bascular el equipo, cambiando la orientación del juego en ataque para el desborde y centro atrás de Brandt en el primer gol. Realizando una preciosa pared que termina con un penal tras pisar el área, para el segundo gol. Y rompiendo líneas entrando de sorpresa para el tercero.

También debemos considerar que, la salida de Sandro Wagner por Timo Werner dio aún más sorpresa al conjunto teutón. El delantero de Hoffenheim hizo un gran partido, pero jugó de un modo mucho más posicional que Timo, que desde su entrada apareció con mucha más movilidad. Mientras el primero fijaba marcas, el segundo sacaba a los defensas de su zona de confort. Con ambos estilos, Alemania lastimó.

El resultado es ajustado pero tal vez sea por errores de Leno, que fue sin dudas el punto más flaco del equipo, no obstante, nos dejó con muchísimas ganas de ver más de este equipo. Y sobre todo del chico León Goretzka.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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