Dominio bianconeri y Totti

La octogésima quinta edición de la Serie A en Italia ha sido un sube y baja de emociones, fútbol y puestos, como no, de los anticipados ‘favoritos’ a obtener previamente el Scudetto. Por sexta temporada consecutiva, el equipo hoy de Massimiliano Allegri, ha conseguido su título No.33, lo que sentencia un absoluto dominio bianconeri en el país de la bota. Nuevamente sobrepasando la barrera de 90 puntos y siendo el equipo menos goleado (27GC); con el dato que no dejó de ser líder desde la fecha 5 hasta la 38. Un dato tajante y certero.

En Italia existe una monarquía aislada por parte de la Juventus F.C. Nada más que hablando de temas estrictamente futbolísticos y económicos, La Vecchia Signora establece márgenes de distancia con sus seguidores actuales y aún peor con los históricos. Financieramente se pudo dar el lujo de arrebatar a sus enemigos modernos jugadores como Gonzalo Higuaín (Napoli) o Miralem Pjanić (AS Roma). Las llegadas del argentino y el bosnio fueron tan solo un par de puntillazos para aseverar la tiranía local y elevar el nivel colectivo-competitivo en busca de la tan ansiada UEFA Champions League, la cual no han podido conseguir en el presente siglo y siendo el club que más veces perdió finales en el torneo continental (7).

El proceso en el Calcio fue ascendente desde todo punto de vista. En la hoja de ruta del campeón, seguramente aparecerá como variante táctica más efectiva la de Mario Mandžukić relegado en banda izquierda en principio cómo un extremo tapón. Pero nada más equivocado que eso. La verdad es que el movimiento de Allegri y su gestión conjunta a la de Higuaín, fue impecable en busca del Scudetto. Supo entablar un trio dinámico –junto a Dybala- y goleador. Creó sociedades y mejoró el funcionamiento respecto al ciclo pasado. El trigésimo tercer título local de la Juventus F.C. está bastante bien sustentado en sus actuaciones individuales a lo largo de la temporada y sobretodo en el orden del equipo. Jugadores cómo Paulo Dybala, Dani Alves, Leonardo Bonucci o Gianluigi Buffon fueron grandes contribuyentes en la causa final. Pilares y columna vertebral sumándole a Miralem Pjanić de colectivo. El gran promotor del campeonato.

La lucha por el descenso estuvo reñida hasta el último momento, teniendo al Crotone –de encantadora maglia- como el salvado a las postrimerías del torneo. De entrada a la máxima división, el Pescara de Oddo perdió a su goleador en la Serie B –Gianluca Lapadula- y el nivel que ofreció a lo largo del campeonato, cambiando de entrenador y apelando al osado Zdeněk Zeman como salvador, no fue el mejor. El Empoli F.C. del interminable Massimo Maccarone y del violinista Alberto Gilardino también fue a deparar en el rincón de la lista. Seguramente jugadores como José Mauri o Riccardo Saponara, saldrán del club toscano. El Renzo Barbera no tendrá actuaciones de primer nivel al menos por una temporada, y es que el club siciliano, USC Palermo, fue otro de los descendidos de la vieja temporada en Italia.

Si hablamos de equipo revelación, creo que casi todos coincidiríamos en decir que fue el equipo de Gian Piero Gasperini. El Atalanta BC, comandado ofensivamente por el pequeño pero resbaladizo ‘Papu’ Gómez, fue uno de los atractivos y declarantes de un juego entretenido. Sin desmerecer a la Lazio de Simone Inzaghi, dicho ya. Los dos equipos entrando de manera directa a la próxima edición de UEFA Europa League.

Y si toca hablar de decepciones, creo que las más fulgurantes por previa, plantel e historia pueden ser las del Inter de Milán y la Fiorentina. Se suponía una iniciación de un proyecto con la llegada de Frank de Boer al Centro Deportivo Suning, pero el tiempo apremia hace mucho para el Inter. La poca paciencia del tifosi y directivos, hicieron caer en un cambio, trayendo a Stefano Pioli. La temporada la acabaría Stefano Vecchi en el banquillo nerazzurri. Ejemplo perfecto del pesimismo que vive el fútbol mundial hoy en dia y que el marketing es el mejor negocio del planeta.

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Sería una falta de respeto profunda a todos los lectores y en particular, una desobediencia al corazón, no hablar de lo que ha sido la última temporada de Francesco Totti en un torneo de Serie A jugando para i giallorossi. Dijo él, en algún momento, que si en su momento hubiera fichado por el Real Madrid, tendría premios individuales; pero, ¿cómo podríamos explicar nosotros lo que es el verdadero amor a una institución si no hubiésemos visto que finalizaba su carrera en el club que lo vio nacer?. Il Gladiatore nos ha dejado, en tiempos violentos y de infidelidades a la orden del día, que la lealtad sigue estando entre nosotros, pero hay que rechazar bienes personales y a veces, hasta empalagosos mañana más tarde. La nobleza y compromiso, definieron en gran parte la carrera del ‘10’ histórico de la Associazione Sportiva Roma y todos fuimos testigos del amor real. Sí, sí existe.

A gusto personal, diría que una de las tantas revelaciones individuales, ha sido Amadou Diawara. Tal vez no con la continuidad que uno hubiera querido verle en el campo, pero las veces que actúo, dejó destellos de su gran calidad y personalidad en el césped con el Napoli. Aún queda espacio para decir que una también de las tantas decepciones, ha sido Carlos Bacca en el AC Milan. Llegando al punto de hasta perder la confianza de Montella y por ende titularidad del equipo rossoneri a manos de Lapadula en las últimas fechas.

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