Cuando ganar no es lo más importante

Finalizó la temporada en Dortmund con la conquista de un título tres años después del último. La ansiada DFB Pokal regresaba al Signal Iduna Park al cuarto intento consecutivo gracias a los goles de Dembélé y Aubameyang en la final de Berlín.

Sin embargo, no todo era alegría en los rostros de Thomas Tuchel o Hans-Joachim Watzke. Algo hacía presagiar que en la relación entre el entrenador alemán y el club de la cuenca del Ruhr no quedaban ya demasiadas luces y si bastantes sombras.

Sospechas que quedaron confirmadas días después cuando tanto el de Krumbach como el BVB anunciaron el final definitivo de su relación tras dos temporadas de proyecto. Thomas Tuchel dejaba de ser entrenador del Borussia Dortmund a pesar de todo. Al final, las desavenencias entre los máximos dirigentes del club y el técnico acababan con esa separación forzosa quizás en el mejor momento, el más dulce, de cuantos meses había dirigido al equipo borusser.

Y es que, a pesar de su enorme crecimiento en los últimos años, los máximos dirigentes del BVB siguen teniendo muy clara la hoja de ruta que debe seguir el club además de tener el convencimiento que unas relaciones cordiales y cercanas entre sus trabajadores son el único camino hacia el éxito. Por supuesto que ganar es importante pero no tanto como la forma. Eso que también ha permitido al BVB volver a ser un club rentable deportiva y económicamente. Watzke y su equipo tienen claro que no es posible trabajar en las condiciones necesarias para alcanzar los objetivos con alguien que no crea firmemente en esas ideas y, aunque a día de hoy esa relación todavía fuera soportable, no era sostenible a largo plazo.

Thomas Tuchel había llevado al BVB durante sus dos temporadas a alcanzar un subcampeonato alemán, unas semifinales de Europa League y una final de DFB Pokal en su primer año y un tercer puesto en Bundesliga, unos cuartos de Champions y el título de DFB Pokal en la segunda. En resumen, objetivos cumplidos en ambas campañas. Sin olvidar el espectacular dato de dos años invicto en Bundesliga jugando como local.

Por otra parte, Tuchel había intentado instalar un estilo diferente en Dortmund. Su primer año fue algo más continuista con lo que Jurgen Klopp había creado tiempo atrás, aunque devolviendo al equipo la alegría e intensidad que había perdido la temporada anterior, pero, durante este segundo, Thomas sacó a relucir su verdadera intención. Su BVB era un equipo muy dinámico, con un sistema táctico variable en función de las necesidades de cada partido y los rivales. Obviamente, no había sido un cambio nada sencillo para una plantilla que tardó bastante en adaptarse tras mucho tiempo jugando con un esquema definido. Aun así, con los meses, la idea fue fructificando hasta alcanzar la gloria en Berlín.

Sin embargo, las aguas se fueron revolviendo entre entrenador y directiva. El mal juego de los primeros meses, la enorme fragilidad defensiva y la nula pelea por el título de Bundesliga, donde el equipo quedó descolgado muy pronto, en esta segunda campaña no fue bien recibida en la zona noble del club. Que, incluso, un equipo recién ascendido como el RB Leipzig superase con claridad al Borussia en la tabla tras el esfuerzo económico realizado en verano en forma de fichajes, algunos de ellos solicitados por el propio entrenador, no era admisible.

La gota que colmó el vaso vino a ponerla lo ocurrido en la previa del BVB vs Mónaco de Champions y ese ataque sufrido por el autobús del equipo. Tras el incidente e incluso la hospitalización de un herido Marc Bartra, Tuchel entendió que el equipo no estaba en condiciones de disputar el partido de ida de la eliminatoria ni ese día ni en los inmediatamente posteriores. Sin embargo, desde la dirección se aprobó sin demasiados reparos el ofrecimiento de UEFA de jugar el encuentro al día siguiente. Esta gran discrepancia entre las partes y la crítica abierta de Tuchel en los medios a la decisión aceptada por el club terminó por destruir la relación.

Así pues, incluso antes de finalizar la temporada en Bundesliga, era ya un secreto a voces que Tuchel y el BVB separarían sus caminos en cualquier momento. Ni siquiera el título de DFB Pokal hizo cambiar de idea al club.

Pocas semanas después, su despido era oficial. Thomas Tuchel abandonaba un proyecto que parecía estar aún en proceso de maduración dejando paso a una nueva etapa y un nuevo inquilino en el banquillo del Signal Iduna Park.

El elegido para ello es Peter Bosz. El ya ex entrenador del Ajax aterriza en Dortmund con la idea clara de mantener al equipo en lo más alto a nivel competitivo, pero potenciando, especialmente, a los numerosos talentos jóvenes del club. Bosz ya demostró en Amsterdam ser un amante del juego ofensivo al que no le tiembla el pulso a la hora de hacer jugar a jugadores de edades casi insultantes si su calidad lo demanda por lo que, a priori, parece que las filosofías de ambas partes encajan bastante bien.

El tiempo dirá si la buena sintonía se mantiene y el club de Dortmund consigue los objetivos deportivos sin perder de vista su identidad y sus líneas maestras. Algo innegociable en un lugar donde ganar no es lo más importante.

Autor: testeban10

Un futbolero entre Madrid y Dortmund. "Ser segundo es ser el primero de los últimos", Alfredo Di Stéfano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s