La duodécima de los laterales

Al Real Madrid C.F. se le puede acotar muchos adjetivos calificativos describiendo el tan ansiado doblete histórico de la mano de un congraciado Zinedine Zidane, pasando de la ‘flor’ del ex-‘5’ merengue, el invicto de 40 partidos entre la temporada finalizada, el convento que significa el equipo a riendas del entrenador francoargelino; considero muchos títulos para redondear o empezar algún texto sobre el Real Madrid C.F. en cualquier persona que haya escrito ya, pero sin duda me atrae el hecho de mentar la Copa de Europa No.12 del equipo como: ‘La Duodécima de los laterales’.

La diligencia de Ramón Calderón por Valdebebas como presidente del Real Madrid C.F. trajo muchos jugadores y no fue más que fugaz; nadie se imaginaba la repercusión a largo plazo que podían tener jugadores como Pepe, Higuaín o el venturoso Marcelo Vieira da Silva. Pasada ya una década de la llegada del famélico –en su momento- y atrevido en el campo –hasta el momento- jugador brasileño de las canteras del Fluminense F.C, quién diría que muchos le catalogarían a través de sus éxitos hoy en día en una versión mejorada del fabuloso y potentísimo Roberto Carlos.

Daniel Carvajal Ramos, cedido en su momento por aquellos tiempos del 2012 al Bayer 04 Leverkusen y repescado al año siguiente por sus distinguidas actuaciones en la Liga que por ese entonces ponía el primer cimiento de dominación actual, el Bayern München. Llegó con la décima bajo el brazo de la mano de Carletto Ancelotti y Zizou de segundo. Una herramienta adiestrada en Alemania con características de juego que aún tiene arraigadas en España, y que en efecto, son convenientes para su actual equipo. Sin duda convivir en una Liga con gente del mismo puesto geográfico del campo como Philipp Lahm, Łukasz Piszczek o Atsuto Uchida –en buen estado- le sirvió para lo que es hoy en día: quizás, para muchos, el mejor lateral diestro del planeta.

Cada vez más alejada y refugiada esa idea de que los laterales no pueden subir a la vez, ganando metros en el césped ambos o el mensaje mal brindado al oyente sobre la alternancia de las subidas de los jugadores que ocupan un puesto de auxilio para los jugadores del carril central del campo. La representación de los laterales hoy en día para el fútbol, en todo su contexto, es incalculable, simplemente infinita; qué mejor ejemplo ha sido el Real Madrid 2016-17 para aquello que intento descifrar. La valoración de un jugador con ambición en el campo e inteligencia para la táctica previa y durante de un partido, define a un lateral o carrilero, como prefieran llamarle. Un ejemplo ganador y victorioso fue el conjunto de Concha Espina; un ejemplo desnutrido o amorfo respecto a otros años, ha sido el equipo del ex-entrenador culé: Luis Enrique. La riqueza colectiva del FC Barcelona mucho radicaba en la presencia de Dani Alves. Un trozo del mecanismo que casi funcionaba como un monoplaza de Fórmula 1 en su despegue, la embolsó Massimiliano Allegri en Piamonte.

La corpulencia jerárquica y organizativa en el campo que ha adquirido Zidane en su Madrid, reside en la presentación de los dos mejores laterales del planeta, a gusto mío. En la pizarra figurarán nominalmente jugadores como Cristiano Ronaldo, Karim Benzema o Gareth Bale como criminales del área, pero todos sabemos que Dani Carvajal y Marcelo serán huéspedes enfáticos de las líneas de cal exteriores y se internarán por carriles interiores dejando variedad de recursos aprovechados o no por el resto de jugadores.

Uno con su melena amontonada como resortes bailando de lado a lado cuando corre y el otro con su engañoso aturdimiento cuando emprende carrera con balón, han paseado sus recursos vitales para la consecución del título en recintos añejos de Europa hasta llegar al Millennium Stadium de Cardiff para abatir de manera profunda a la Juventus FC, que hasta la final solo había concedido 3 goles. No solo por la final, ni los partidos ante el Bayern München en el Allianz Arena o Santiago Bernabéu, tampoco por el duelo de ida vs. Atlético de Madrid o los juegos contra el Napoli en Madrid o Nápoles, sino por todo el ecosistema que provocan con su sola estancia, un gran título de artículo es ‘La Duodécima de los laterales’.

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