Leyenda blanca

El Real Madrid conquistó anoche en Cardiff su duodécima Copa de Europa, segunda consecutiva, tras vencer por 1-4 a la Juventus de Turín con goles de Cristiano Ronaldo, en dos ocasiones, Casemiro y Marco Asensio.

Fue tras un encuentro con dos partes muy diferenciadas. En la primera, la Juventus arrancó mejor saliendo a buscar a su rival, presionando arriba y generando las primeras ocasiones, especialmente un buen disparo de Pjanic que despejó Keylor Navas.

Allegri, sin sorpresas en el once, había dispuesto un 4-5-1 con Barzagli y Alex Sandro como laterales, Bonucci y Chiellini formando de pareja de centrales, un mediocampo con Pjanic y Khedira como ejes, con Alves y Mandzukic en las bandas, Dybala como enganche e Higuaín arriba. El Madrid, por su parte, formó por Keylor bajo palos, Carvajal y Marcelo como laterales, Ramos y Varane como centrales, Casemiro, Kroos y Modric en mediocampo, Isco de enganche y Cristiano y Benzema arriba.

Lo cierto es que el plan del técnico italiano, en los primeros compases del choque, parecía funcionar. Al Madrid, algo precipitado, le costaba mucho hacerse con el balón y la Juventus llegaba con bastante claridad al área blanca.

Así fue hasta el primer cuarto de hora, aproximadamente, cuando el Madrid se fue asentando en el partido, fue teniendo más calma con balón y obligó a su rival a defender cada vez más atrás lo que le otorgó el mando. Benzema y Cristiano ya estaban en la final y Carvajal encontraba espacios por banda diestra para llegar a línea de fondo. Así, llego el primer tanto del partido. Ronaldo, al costado de Khedira, vio llegar a Carvajal por fuera, devolución del 2 y remate perfecto a un toque del portugués. Eran los mejores minutos de un Madrid muy superior con balón a su rival.

Sin embargo, tras el 0-1 fue la Juventus quien dio el paso adelante. Con el Madrid más replegado buscando la contra, los de Allegri resurgieron. De la mano de un gran Pjanic en mediocampo y los balones largos de Bonucci en salida hacia un Mandzukic que las ganaba casi todas por alto, los italianos ganaron altura y volvieron a acercarse con asiduidad a la meta de Keylor Navas. De este modo, llegó el empate tras un buen centro de Alex Sandro desde la izquierda, control y dejada de Higuaín para un remate de espaldas tan perfecto como complicado de Mandzukic. Golazo, empate y la final en el aire nuevamente.

El 1-1 le hizo daño al Madrid. La Juventus fue capaz de conseguir que se jugara durante más tiempo a lo que le interesaba y los de Zidane tenían un problema gordo por fuera que sus desajustes defensivos no le permitían controlar. Alex Sandro y Mandzukic generaban superioridades continuas sobre un Carvajal demasiado sólo y, por el otro lado, Alves y Pjanic se juntaban para hacer daño a la espalda de Kroos. Los de Allegri fueron enredando el partido con un ritmo más lento, muchas faltas y continuos parones y el Madrid no estaba nada cómodo.

Al descanso, la sensación era que aun siendo inferior sin balón, a los puntos, la victoria era italiana. La Juventus estaba consiguiendo que el Madrid no encontrara salidas limpias, que los centrocampistas blancos participasen menos de lo esperado y que sufriese defensivamente por los costados.

Tras la reanudación, el plan bianconeri se mantuvo. Ritmo lento y muchas interrupciones que frenasen aún más cualquier intento madridista de cambiar la dinámica del choque. No lo consiguió esta vez.

Y es que el Madrid, tras el descanso, fue otra cosa. Algo así como la irrupción de un equipo con la calma y la convicción del que se siente más fuerte que su enemigo. Zidane había detectado donde podía estar el partido y los blancos no dudaron. Isco, que había jugado la primera mitad demasiado por dentro, apareció continuamente por banda izquierda. Ahí, el 22 entró mucho en contacto con el balón, se juntó a Marcelo y Kroos y el Madrid encontró salidas continuas y superioridad para asentarse en campo sin rival. Además, Casemiro se adueñó de la zona central, Dybala no volvió a aparecer en la final, y liberó a un Modric que destapó el tarro de las esencias.

Bajo la batuta del crack croata, el Madrid mandaba con el balón y no sufría nada sin él. Los centrocampistas blancos habían decidido que la final era suya y ahí acabó cualquier esperanza para una Juventus incapaz de frenar lo que se les vino encima. Hoy por hoy, no hay en el continente un equipo con el talento, la capacidad y los recursos de este Madrid cuando tiene la pelota pero es que, además, ayer contó con el plus de un insaciable Cristiano arriba cuyo final de temporada ya forma parte de la historia. 10 goles en los últimos 5 partidos de Champions es algo propio solamente de los elegidos.

Casemiro, con un disparo desde la frontal que toca en Khedira, hizo el segundo y a partir de ahí todo fue coser y cantar para el Madrid. Los de Zidane recuperaban muy arriba y la Juventus, agolpada contra su portería, era incapaz de salir. Una de esas recuperaciones de Modric dio lugar al 1-3 con asistencia del croata y remate perfecto, de nuevo a un toque, de Cristiano. La final ya tenía dueño.

Tampoco los cambios de Allegri, Cuadrado por Barzagli, Marchisio por Pjanic y Lemina por Dybala, consiguieron cambiar algo el rumbo del partido. La Juventus ya era, para entonces, un equipo consciente de que el sueño de la Copa de Europa volvía a esfumarse de nuevo. Quinta final al limbo. Incluso, Cuadrado acabaría expulsado por doble amarilla tras un pisotón sobre Ramos.

Zidane también movió el banquillo dando entrada a Bale, Marco Asensio y Morata por Benzema, Isco y Kroos respectivamente. Asensio no desaprovecharía la oportunidad de jugar su primera final de Champions para hacer el cuarto gol tras una espectacular acción individual de Marcelo pegado a línea de fondo. Casi homenajeando la de Benzema en semis frente al Atlético.

Punto y final y, por segundo año consecutivo, el Madrid es Campeón de Europa. Nadie lo había logrado con el actual formato de Champions así que lo vivido anoche en el Millenium Stadium de Cardiff es un pedacito más de historia, tanto de este deporte como del club de Concha Espina. El Real Madrid de Zinedine Zidane cierra la temporada con un doblete que los blancos no lograban desde 1958, que lo acredita como el mejor equipo del continente y que agranda aún más una leyenda gigantesca que parece no tener fin. Felicidades a todos los madridistas.

 

Autor: testeban10

Un futbolero entre Madrid y Dortmund. "Ser segundo es ser el primero de los últimos", Alfredo Di Stéfano

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