Un nuevo proyecto

Tras una temporada intensa en la Serie A, donde la Juventus es dominadora absoluta por sexta campaña consecutiva, AS Roma consigue boleto a UEFA Champions League, pero ve a su ídolo máximo despedirse del fútbol y el Napoli de Maurizio Sarri –quizás el mejor equipo italiano que juega al fútbol- debe afrontar la previa del sumo torneo continental, una luz vacilante llega a la ciudad de Milán, y no precisamente por el Inter, sino por el conjunto de Vicenzo Montella. El Associazione Calcio Milan.

La temporada 2010-11, ha sido la última en la que la Serie A pudo reconocer a otro rey que no sea la Juventus. Los años posteriores a aquella gran campaña al mando de Massimiliano Allegri, no han sido fructuosos para el cuadro rossoneri que ha visto pasar por su banquillo principal a exjugadores como Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Siniša Mihajlović y hasta Cristian Brocchi, con más penas que glorias.

El ciclo de Silvio Berlusconi y Adriano Galliani al frente del club se ha acabado y las inversiones de los nuevos propietarios (Rossoneri Sport Investment Lux) hacen pensar al tifosi en un nuevo despegue económico y producente a ritmo de afiliar jugadores de renombre, a la par de una reorganización administrativa del club que pueda producir estabilidad y se pueda luchar en el mercado ante los clubes más poderosos del mundo financieramente. Claro está, que todo lo dicho llevará –en un buen camino- su tiempo, pero la ilusión no la quita nadie. El club lombardo, con su semejante dimensión, merece volver a estar en la cúspide.

En maneras y resultados, el Milan de Montella ha tenido altibajos a lo largo de la temporada. La lesión del mejor jugador rossonero como es Giacomo Bonaventura, debilitó en la segunda parte del año los planes para Vincenzo. Tras la consecución de la Supercoppa di Lega ganada a la Juventus, se suponía una alza respecto a juego y más aún anímica, pero el progreso futbolístico se maniató.

Es fundamental y primordial aislarse de la idea de que ‘un equipo se construye desde atrás’ o viceversa, pero es importante que para un sostén de estilo de juego, se precisen los jugadores ideales para llevarlo a cabo. El exjugador romanista llevó adelante en la capital y Florencia, un sello colectivo y trató de inculcar en Milanello lo mismo. Los partidos le han mostrado y nos ha mostrado a los futboleros que para que puedan progresar sus ejemplares en la pizarra, necesita otro tipo de jugadores a disponibilidad.

El gran hándicap competitivo sin dudas es el defensivo. Los antecedentes de Montella hablan de una configuración con el trato de balón desde los sectores retrasados. Exceptuando a Alessio Romagnoli, jugadores cómo Zapata, Paletta o Gómez –por nombrar- no conceden condiciones de las cuales el entrenador pueda explotar o descubrir para un funcionamiento acorde. Diría casi que Gigio Donnarumma ha sido la gran figura del equipo con tan solo 18 primaveras recién cumplidas en febrero del presente.

Dicha ya, la relevancia de Jack Bonaventura en todo punto de vista, sin él, la estructura de juego en base de gestación y definición, se vio mermada. La productividad no fue la misma en zona de ¾ y muchos jugadores perdieron a un socio para progresar en el campo e intentar explotar virtudes. Ya sin Niang en el equipo, Gerard Deulofeu fue significativo en las postrimerías del torneo. El Milan adoptó una forma de posicionarse en el campo con más recaudo y tras recuperación de balón, estallar en velocidad al mando del joven español.

Las ‘ganas’ de Gianluca Lapadula y el oportunismo de Carlos Bacca, no fueron suficientes para calmar las urgencias de cara al arco. Es totalmente cierto que son delanteros con la necesidad de ser asistidos, ya que no se les puede considerar autosuficientes, pero que ofrecieron muy poco al formato, también es verdad.

La primera temporada de Vincenzo Montella comandando, ha dejado la sensación de que ha querido implantar un grabado de juego, pero a la larga, se ha visto en dificultades por las características de sus jugadores y por el poco punche en el mercado. El verano se antoja esperanzador respecto a lo que puedan hacer Marco Fassone y Massimiliano Mirabelli en la feria de fichajes para darle un plantel más pensado y consecuente con el formato del entrenador. Por lo pronto, Mateo Musacchio, ex-Villarreal, se perfila como nuevo compañero de zaga para el jovencísimo Romagnoli en la 2017-18.

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