Estrategas charrúas en Octavos

El papel preponderante de los entrenadores uruguayos en esta edición de la Copa Libertadores, justifica y pone en evidencia el rol protagónico que imponen sus equipos.

De dieciséis conjuntos clasificados a octavos de final de dicha competición, una cuarta parte están dirigidos por directores técnicos de ese país.

Guillermo Almada y Alfredo Arias comparten ciudad: Guayaquil dirigiendo a Barcelona y Emelec respectivamente. Por otra parte, al sur del continente, en el Río de la Plata, San Lorenzo de Diego Aguirre y Nacional -el único representante uruguayo en octavos- de Martín Lasarte.

Barcelona accedió a octavos como segundo de su serie (Grupo 1), con 10 puntos.

Con un estilo en el que prevalece la pelota bien jugada hacia adelante, líneas compactas, defensa sólida, un equipo agresivo en la recuperación del balón, enérgico pero equilibrado, práctico, vertical y oportunista.

Comenzó venciendo de local al vigente Campeón de la Copa Libertadores 2016, Atlético Nacional, por dos tantos contra uno. Luego, visitó a Estudiantes, sacando una importante victoria por dos goles a cero. Regresó al Monumental de Guayaquil para empatar a uno con Botafogo. Nuevamente se vieron las caras con el Fogão, sorpendiendo en otra formidable victoria de visitante por un score de 0-2, sellando la clasificación. Después de esto, recaló en un bajón de resultados. Cayó de local, en una goleada 0-3 por parte del pincharrata y visitando al ya eliminado Atlético Nacional de Medellín por 3-1.

En otro orden, pero en la misma ciudad, el conjunto eléctrico -Emelec- encabezado por Alfredo Arias, logró ingresar de manera más ajustada como segundo en el Grupo 3, aunque al igual que Barcelona, con 10 puntos.

Las características de juego de Emelec son similares a las de Barcelona, pero sin un juego tan vertiginoso. No se desespera con el balón, busca los espacios y maneja las riendas del ataque con cautela, triangulando y optando por la opción correcta, todo el tiempo pensando en el arco contario.

En primer partido, Emelec terminó derrotado de visita en Perú contra Melgar por un gol a cero. El siguiente partido se afirmó con una victoria de local por igual tanteador contra Independiente Medellín. Tropezó en el próximo en el George Capwell con el poderoso River Plate de Gallardo por 1-2. Se reivindicó con empate a uno en el Monumental y redobló fuerzas visitando al DIM, venciendo por 1-2. En el último encuentro reforzó la clasificación con goleada por 3-0 al disminuido Melgar.

Más al sur en lo que se refiere a latitudes, San Lorenzo, conducido técnicamente por Diego Aguirre, encontró la clasificación de forma agónica. Con 10 puntos al igual que Barcelona y Emelec, se metió en octavos, pero como primero en su grupo (Grupo 4).

El Ciclón, destacado por ser un equipo con personalidad, anímicamente muy fuerte, donde el responsable en todo esto su entrenador. Maneja muy bien los momentos de los partidos, es eficiente, tácticamente ordenado y priorizando muchas veces el resultado.

A pesar de que no tuvo un comienzo deseado, luego se recuperó a tiempo.

Inició su recorrido por la fase de grupos con una dura caída por cuatro goles a cero, de visita, en el histórico Maracaná, contra en el que en ese entonces era uno de los candidatos a llevarse el título, Flamengo. Continuó con otra derrota, esta vez de local contra otro equipo brasilero, Atlético Paranaense; perdió por 0-1 en el Nuevo Gasómetro. Aparentaba que se le negaría la clasificación al Ciclón, cuando sólo pudo sacar un punto en la visita en territorio chileno, enfrentando a Universidad Católica; se fue en empate a uno. Para la vuelta de la fase de grupos, consiguió encadenar tres victorias. Primero se redimió de local por 2-1 contra el equipo chileno. Más tarde obtuvo una abultada conquista por tres goles a cero de visitante oponiéndose al Furacão, de visitante. En el último partido de la fase de grupos, superó en un partido cambiante y vibrante a Flamengo, truncándole la posibilidad de avanzar hacia el título.

Por último, el conjunto uruguayo, Nacional, en uno de los grupos más cambiantes (Grupo 7) y enredado en temas reglamentarios -Partido Lanús-Chapecoense-, finalmente pudo meterse en octavos de final como peor segundo. Una escudra que intenta jugar un fútbol al ras del césped, técnicamente muy bueno de mitad de cancha hacia arriba, con jugadores veloces.

Se estrenó en la Copa Libertadores logrando una inesperada victoria de visita en suelo argentino, contra Lanús. El siguiente partido también fue sorpresivo, esta vez negativamente, siendo derrotado por el desconocido Zulia de Venezuela. Enderezó su participación, empatando a uno contra Chapecoense, en Chapecó. En el desquite contra el Verdão, proporcionó una performance de buen nivel, goleando por 3-0. Viajó a territorio venezolano, regresando con un pálido 0-0, pero que le aseguraría la clasificación. En el último partido, perdió en su feudo por 0-1 contra el granate.

Autor: Nico Ravelo

Futbolófilo.

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