El día de Arséne

Es muy común observar en días de redenciones como el que se vivió en Wembley que salgan titulares como: “la revancha del guerrero”. Es que suele cuadrar muy bien y da un aire épico a toda la situación. Lo vivido en la final de la FA Cup, también cuadra. Como me tocó leer en La Media Inglesa hace pocas horas, “nunca en su historia Arsenal llegó siendo tan inferior a su rival a una final”.

Es que entre la división institucional y el tener a su flamante línea de tres (Koscielny, Gabriel Paulista, Mustafi) sin poder jugar por diferentes vicisitudes y llevar a Oxlade-Chamberlain a la banda izquierda para que oficie de carrilero. Y sumado al enorme nivel de su rival durante toda la temporada, que le permitió poner velocidad de crucero durante la misma y ser campeón de ese modo. Era un partido con el mote de “imposible” para los muchachos de Arséne.

Justamente, me quiero detener en el alsaciano. Wenger ha soportado durante toda la temporada el escarmiento de unos pocos fanáticos del club dentro de Inglaterra, y de una masa más importante fuera de las islas, la presión que habrá sentido el mejor entrenador de la historia del club en esta final habrá sido sin igual.

No obstante, viejo lobo de mar, ha pensado muy bien sus movimientos previos a este juego. A la ya instalada línea de tres, dotó de libertad creativa en el carril a Hector Bellerin, que pudo asociarse de muy buena manera con Mesut Özil, además colocó en el medio del campo a jugadores con excelente pie, y que siempre tienen en mente el pase hacia adelante como Xhaka y Ramsey.

Arsenal salió desde el primer segundo de partido a ser protagonista, a ser participe y animador de una fiesta que no se montaba para él, sino para el doblete de uno de sus rivales locales. Y creo, que ese “efecto sorpresa”, sumado al tempranero -y polémico- gol de Alexis Sánchez terminó de derrumbar moralmente al equipo de Antonio Conte, pero, además, el conjunto gunner creció de un momento a otro de manera espectacular. Comenzó un asedio brutal del arco de Thibaut Courtoise, con llegadas por ambas bandas con el mencionado tándem entre Bellerin-Özil y por la otra banda Alexis Sánchez haciendo de las suyas. Tanto, que el único que rindió con buena nota en Chelsea, Gary Cahill, rechazó dos balones sobre la línea de meta.

En la segunda mitad, Arsenal jugó a ser Chelsea. Se replegó, formó la línea de cinco. Donde, Per Mertesacker de sólo 40 minutos previos a este partido en la temporada se sentía más protegido, por el doble pivote y por los dos centrales y con ello, sacó toda su experiencia y fue infranqueable por el juego aéreo y también logró enormes cierres en momentos límite. También en este repliegue se pudo lucir Nacho Monreal, que en su posición de central izquierdo fue sumamente sólido y siempre sacó el balón bien jugado y rápido para las transiciones defensa-ataque.

En un momento dado, los de Wenger se sabían superiores, y en ese preciso lapso llegó el gol de Diego Costa, en una jugada aislada, si bien Chelsea manejaba el balón -mas no el dominio del juego-. En ese instante, los fantasmas de las críticas, las divisiones internas en el club y el rumor de salida del alsaciano comenzaron a crecer. Pero tras una gran jugada, que finalizó con asistencia de Olivier Giroud para un Aaron Ramsey que entró como una flecha en el área pequeña y concretaría el segundo gol para dar cifras definitivas. Desde ese minuto hasta el final, Chelsea intentó, pero con más ganas que ideas y Arsenal con contragolpes rápidos y precisos pudo lograr el tercero en varias ocasiones.

Arsenal, y Arséne Wenger conquistan su 13ra y 7ma FA Cup en la historia. El alsaciano cierra una temporada en donde realizó más puntos que la anterior en liga, y donde además logra un título. Sé que no es consuelo, porque el no ingresar a UEFA Champions League es un pecado que el club entero va a pagar, deportiva y económicamente. Pero la imagen que deja al final de la temporada es la de un equipo compacto y con talento. Si bien necesita una importante reestructura, tal vez más institucional y de proyecto que de plantilla del primer equipo.

A principio de esta temporada habíamos planteado el debate sobre el entrenador francés. Nos preguntamos si “In Arsene we trust?” haciendo alusión a ese lema, casi grito de guerra de los que apoyan al entrenador. Cerrando la temporada, podemos decir que sí, confiamos en él, pero el cambio debe ser drástico, ya que hay ítems, como la cantera que están fallando en los últimos años, haciendo que el club se estanque. Asimismo, en la próxima semana cuando den a conocer la resolución de la junta directiva sobre la continuidad de Arséne Wenger esperamos que comience una etapa de cambios en el club, pero siempre con el mejor entrenador de la historia del club al mando.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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