La final que imaginó Mourinho

El Ajax de Peter Bosz llegaba a la final de Estocolmo como el equipo europeo que había conquistado el corazón del aficionado. Con ese fútbol ofensivo y valiente, con mucha asociación, pero siempre con la idea clara de buscar la meta rival se plantó ante todo pronóstico en otra final europea veintiún años después de aquella aciaga noche ante la Juventus en Roma. Los Dolberg, Ziyech, Davinson Sánchez o Klaasen entran por los ojos de ese espectador que anhela cierto descontrol, cierta aleatoriedad, en un deporte cada vez más acostumbrado a un juego organizado, muy táctico, en el que todo parece estar bajo control y en el que, muchas veces, el espectáculo queda en un segundo plano.

Enfrente, el Manchester United de José Mourinho. Algo así como el paradigma de todo lo contrario a lo mencionado sobre los del Amsterdam Arena. Un equipo que destaca, sobre todo en los últimos meses, por llevar los partidos al terreno donde pasan poquísimas cosas y sacando mucho provecho de esas escasas que si suceden. Eso sí, se presentaba con muchas bajas importantes como las de Bailly, Shaw o Ibrahimovic y aun con el recuerdo de lo ocurrido durante los días previos en su ciudad con ese horrible atentado del Manchester Arena.

De este modo, el partido se preveía como la lucha perfecta entre la ilusión y el descaro de la juventud ante la solidez y la rotundidad de la experiencia. Con victoria clamorosa del segundo.

La final fue, ni más ni menos, que lo que quiso José Mourinho cuando imaginó el partido en su cabeza o cuando lo dibujó en su pizarra. Se jugó, en todo momento, a lo que quiso el United que no fue mucho si pero suficiente como para vencer con bastante comodidad.

El Ajax dispuso un 4-3-3 con Onana bajo palos, Veltman y Riedewald en los laterales, Davinson Sánchez y De Ligt como centrales, Schöne, Klaasen y Ziyech en mediocampo y el tridente formado por Younes, Traoré y Dolberg arriba.

Por su parte, el Manchester United jugó con un 4-2-3-1 con Romero bajo palos, Valencia y Darmian en los laterales, Blind y Smalling como centrales, Herrera y Pogba en mediocampo, Mata a la derecha, Mkhitaryan en izquierda, Fellaini, con bastante libertad, como mediapunta y Rashford arriba.

El choque arrancó con el Ajax detectando bien pronto que aquello iba a ser algo muy diferente a lo que acostumbra a vivir cada jornada en la Liga Holandesa. Los de Bosz se encontraron, primero, con un United presionando bastante arriba y complicando mucho cualquier generación de juego rival. Los Herrera, Pogba y Fellaini imponían su ley en mediocampo trabajando, cada uno, sobre uno de los centrocampistas holandeses. Herrera se ocupó, principalmente, de Ziyech, Pogba de Klaasen y Fellaini de Schöne. Con ello, los ingleses recuperaban rápido y, sobre todo, en zonas muy adelantadas lo que facilitaba su llegada al área rival. Así llegaría el primer gol, obra de Pogba, con un disparo desde la frontal que tras pegar en Sánchez se coló en la portería de Onana. 0-1 para los de Mourinho y primer duro golpe para los de Bosz.

Tras ese tanto, el United se replegó más. Cedió prácticamente la posesión al Ajax y esperó sus errores conscientes que llegarían. El plan seguía pasando por trabajar sobre los centrocampistas del Ajax, limitar las opciones por fuera con Mkhitaryan y Mata y obligar a los de Amsterdam a salir desde atrás siempre a través de sus centrales. Ya fuera en largas conducciones individuales con escaso futuro o propiciando pases de mucho riesgo y demasiadas piernas por superar. De esta manera, el Ajax fue una sucesión de pérdidas, con más o menos trascendencia pero que provocaron que sus hombres clave apenas entrasen en contacto con el balón.

Llegado el intermedio con ese 0-1, los centrocampistas holandeses apenas contabilizaban 25 o 26 pases mientras que los centrales Davinson Sanchez y De Ligt superaban los 60. Datos que venían a demostrar claramente quien quería Mourinho que manejase el balón en su rival. Por supuesto, el Ajax apenas había realizado un tiro entre los tres palos y solamente Traoré, en jugadas individuales, se había mostrado en la final entre todos los hombres del ataque holandés.

Tampoco cambió el panorama tras la reanudación. Los ingleses se mantuvieron muy juntos y solamente se permitió el lujo de flotar a los centrales, como si de baloncesto se tratara, para que fueran ellos los encargados de iniciar el fútbol del Ajax, minimizando su peligro hasta el punto que apenas inquietaron. Tampoco es que los de Old Trafford generasen demasiado fútbol de ataque cuando se hacían con el balón destacando, ahí sí, la labor defensiva del joven De Ligt, demostrando que a sus 17 años es un diamante bastante interesante de cara al futuro. Era evidente que la final no pasaba ya por ahí para de los de Mourinho. Tras el 0-2 obra de Mkhitaryan, tampoco las entradas de Neres, que tuvo la ocasión más clara, De Jong o Van de Beek aportarían luz alguna a su equipo y el partido fue muriendo para deleite de los seguidores del Manchester que ya celebraban otro título europeo más en sus vitrinas.

Y, sobre todo, con la sensación de que su entrenador lo había conseguido de nuevo. El contexto era perfecto para él. Mourinho siempre destacó, en todos sus equipos, por ser un entrenador capaz de minimizar las capacidades del rival, es decir, de reducir a sus adversarios a niveles bajísimos, sobre todo en lo que a capacidad ofensiva se refiere. Y anoche, ante un equipo tan inexperto, volvió a demostrar que no ha perdido esa cualidad reduciendo al Ajax a parecer un equipo que nunca fue durante la temporada e impartiendo a sus prometedores futbolistas una lección que no deberían olvidar.

Los suyos regresan a casa con otro título en el bolsillo, tercero de la temporada tras Community Shield y EFL Cup.  A pesar que la campaña no fue demasiado satisfactoria en la Premier, esos tres trofeos y la clasificación directa para la Champions League del próximo año suponen calificar este ejercicio como bastante exitoso tratándose del primero del portugués en Old Trafford. Y teniendo en cuenta que los mejores años de Mourinho en cualquier equipo suelen ser los segundos, ¿lo mejor estará aún por llegar?

Autor: testeban10

Un futbolero entre Madrid y Dortmund. "Ser segundo es ser el primero de los últimos", Alfredo Di Stéfano

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