Amplitud y profundidad

Allá por septiembre nos embarcamos en este torneo que llega a su fin en pocos días. Como sabemos, los finalistas: Real Madrid y Juventus, han llegado en buena ley y siendo muy superiores a sus rivales. En ésta competición, las sorpresas han quedado de lado desde hace muchísimos años, y los poderosos, normalmente definen. Siendo ésta una más de esas finales entre equipos poderosos.

Más allá de esta introducción que denota una nostalgia por la vieja Copa de Europa, por ver al Steaua Bucarest campeón, o al Mónaco perdiendo ante el Oporto. Cabe desarrollar en las siguientes líneas la preponderancia de los finalistas por sobre sus rivales.

Ya en la web se han analizado distintos aspectos de la final, y con la intención de sumar un granito de arena a ese análisis tengo que comenzar diciendo que, si bien estos equipos están plagados de figuras y de individualidades de talla mundial. La clave ha pasado por el poder de decisión de sus entrenadores.

Allegri y Zidane, han demostrado un poder de decisión, estrategia y de concreción de objetivos que ha sido indiscutible en la presente temporada. Ambos consiguiendo sendos títulos ligueros y con un nivel arrasador en sus competiciones.

En mi caso, me detendré en analizar el sistema ofensivo de cada equipo, comentando las claves de cada uno de los finalistas de la UEFA Champions League.

Allegri, y su Juventus, llevan juntos ya varias temporadas y pese a la ida y venida de talentos ha mantenido algunos aspectos que son sumamente importantes a la hora de describir su sistema ofensivo. En primer lugar, este equipo tiene una gran variedad de libretos, según las distintas situaciones o momentos del juego. Pudiendo tener un juego más posicional y contrgolpeador, o un juego de posesión y dinámica. Siempre con transiciones rápidas y organizadas. Para esto, la clave ha pasado por los laterales o carrileros, tanto si utiliza línea de cuatro o de tres.

Dani Alves por derecha y Alex Sandro por izquierda han sido los brazos del equipo, con el que suele envolver a sus rivales y cerrarlos en el último tercio de terreno, para aplastar cuál mosca a su contrincante. Ésta metáfora es algo tonta, sí, pero simplifica el estilo de ataque de estos dos jugadores. Ambos poseen la capacidad para llegar hasta la línea de fondo de manera criteriosa, además, Dani Alves (más que Alex Sandro) posee la capacidad de cerrar con diagonales su carrera por la banda derecha, esto suele descalabrar las referencias en las defensas rivales.

Pero por el lado de enfrente, en esta oportunidad, como pasó con Sidíbe y Mendy en la semifinal, tendrán a dos laterales de excepción, ya que Marcelo por una banda y Carvajal (si llega, de lo contrario será Danilo) suelen realizar roles bastantes similares a los laterales de Juventus.

Mucho recorrido, mucha velocidad y con tendencia a cerrar la carrera en diagonal, permitiendo que los jugadores de ofensiva puedan aprovechar los huecos dejados por las marcas de estos jugadores. En esos huecos se suelen mover Dybala o Benzema, dependiendo el equipo.

Obviamente, esta capacidad de poner dos –a priori– defensores en funciones ofensivas no puede resultar de gran manera si no contamos con un sistema defensivo y de relevos que sea solvente, organizado y que comprenda los momentos del juego. Para eso, el mediocampo, es clave. Y ambos equipos cuentan con una medular sumamente inteligente para esto.

Más allá de este juego de los laterales, que funcionan prácticamente como un espejo. No puedo hablar de un sistema ofensivo, sin hacer referencia a los delanteros. En Real Madrid, Cristiano Ronaldo, Benzema e Isco (seguramente elegido por sobre Gareth Bale) son, sin lugar a dudas el punto más decisivo del equipo.

Su funcionamiento no es nada espectacular dentro de lo ya conocido, pero, aun así, no dejamos de puntualizar ciertos movimientos producidos por estos tres jugadores. Cuando comienza el juego, por lo general tenemos a Ronaldo sobre una banda, Isco sobre la opuesta y Benzema por el centro. Pero conforme avanza el mismo. El delantero de Funchal comienza a meterse en el centro de la defensa, en ese hueco que deja Karim Benzema, que retrasa su posición a la de número diez, arrastrando consigo la marca. En tanto, Isco Alarcón tiene absoluta libertad para moverse en el último cuarto de terreno de juego. La anarquía en sus movimientos le ha dado al ex Málaga la capacidad de mostrar todo su completo repertorio de jugadas y talento. Esto, hace que la defensa rival pierda mucha referencia sobre él, aspecto que desaparece cuando ha jugado Gareth Bale, que tiene, dentro de su velocidad y dinámica, un juego mucho más posicional, pues siempre lo esperamos pegado a su banda, tirando diagonales.

Juventus por su lado, cuenta con enormes valores en ataque. Pero con jugadores más posicionales, salvo por uno. Normalmente, el equipo de Allegri, comienza alineando a dos delanteros centros: Mario Mandzukic y Gonzalo Higuaín, en tanto Paulo Dybala comienza como mediapunta.

Pero, como ha dicho alguna vez el ex entrenador de Boca Juniors, Racing y la selección argentina Alfio Basile: “Yo a mis equipos los paro bien en la cancha. El problema es que cuando empieza el partido, los jugadores se mueven

Y aquí también, se mueven. El juego de Paulo Dybala ha cambiado drásticamente de lo hecho en su equipo anterior, a la función que cumple en el equipo bianconero. En Palermo, cumplía una función clara de punta de lanza, era el finalizador de las jugadas. Aquí, es un pilar más de esa progresión en el campo de juego. Para muestra, el gol de Mandzukic ante Mónaco en la semifinal de vuelta jugada en Turín. El cordobés es la pausa y el ritmo, la calma y el descontrol. Por eso, ha sido determinante para el suceso ofensivo del equipo de Allegri.

En tanto, el croata no juega como un delantero centro, tal y como ha hecho en sus anteriores clubes. Aquí, se vuelca sobre la banda izquierda. Con dos objetivos bien claros: en primer lugar, una función casi defensiva, la de controlar la subida del lateral y ocuparlo en marcar un jugador más. Luego, como hombre objetivo escorado, una especie de pivote que baja una gran cantidad de balones que llegan por vía aérea, la cifra de 10 balones ganados de cabeza sobre esa banda (el que más ganó) en el último partido ante Mónaco es una muestra de ello. Y luego, con gran sacrificio llega hasta el fondo, realizando diagonales cuando Alex Sandro pasa por su carril.

Después tenemos a Gonzalo Higuaín. El “pipita” es el finalizador de las jugadas. A diferencia de Real Madrid donde si bien Cristiano Ronaldo es el que más finaliza ofensivas, no es el excluyente, aquí, el franco-argentino si lo es. Con un juego más posicional, pero con la capacidad de moverse por todo el frente de ataque y estar siempre bien colocado de cara a la jugada, el ex River Plate ha cuajado una excelente temporada en el club turinés, pero, además, ha soportado la presión de ser el goleador de un club tan inmenso, esto, cuando se lo llena de críticas en su selección no es un detalle menor.

La final tendrá frente a frente, a dos de los mejores cinco sistemas ofensivos de la temporada en Europa. Una batalla táctica y estratégica que comenzará desde la semana previa cuando se vayan confirmando las posibles alineaciones. Lo único que resta ahora, es sentarnos y disfrutar del evento futbolístico a nivel de clubes por excelencia.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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