Pragmatismo a la brasilera

El partido de ida en Sao Paulo condicionaba este partido disputado en el Estadio Nacional de Santiago. El local, Universidad de Chile, debía realizar lo nunca hecho por un equipo chileno ante uno brasilero, remontar una serie, la cual estaban dos goles por debajo.

Para ello, el entrenador de la “U” Ángel Hoyos plantó en el campo un 4-3-3 donde la amplitud en ancho del campo sería protagonista. De hecho, por las bandas el conjunto chileno consiguió generar opciones de peligro sobre el arco del siempre sobrio Cássio.

En ese sistema implementado en la primera mitad por el conjunto chileno, el argentino Lucas Ontivero se convertía en un hombre clave, jugando como extremo por el lado derecho, tenía la obligación de liberar ese carril para las constantes subidas del lateral Matías Rodríguez. No obstante, Ontivero fue carente de fluidez para realizar sus movimientos en el terreno de juego y jamás se lo vio realizar alguna diagonal desde la banda al centro para arrastrar a su marca.

Por si fuera poco, la Universidad de Chile abusó de las subidas constantes de Matías Rodríguez, por lo tanto, el circuito ofensivo del local en el primer tiempo, no funcionó. Cuando el equipo buscó la banda opuesta donde Beausejour subía y se juntaba con Gustavo Lorenzetti (de escasa participación en ese primer tiempo) y Felipe Mora, generó al menos, una sensación de peligro sobre el rival, pero esto no sucedió a menudo.

Corinthians por su parte, se plantó en Santiago de Chile con su sistema base, un 4-2-3-1 donde los pivotes Maycon y Gabriel marcaban los tiempos del equipo tanto en salida con el balón como en el retroceso defensivo. El “Timão” buscaba, además, favorecer un juego interior con Romero y Jádson, ambos extremos, pero jugando con el perfil cambiado intentando colocar diagonales.

En la primera incursión en ataque del conjunto visitante, Jádson pudo visualizar una de las grandes falencias del conjunto local. El espacio que dejaba la subida constante de Matías Rodríguez (y su excesivamente lento retroceso) y también como Vilches no podía solo, haciendo la defensa más ancha y con hombres más separados. En esa incursión, el tiro de Jádson pegó en el palo.

En la segunda, el turno fue para Rodriguinho. El que ofició de mediapunta inició la carrera en su posición y comenzó a vislumbrar lo mismo que Jádson minutos antes y en base a un regate precioso de observar se metió por el espacio dejado por Vilches y el mediocentro (Lorenzo Reyes) que tampoco pudo realizar el relevo. Esta vez no hubo quien ayudara a la “U”. Un gol que dejaba la serie con un 0-3 lapidario.

En la segunda parte, el entrenador Hoyos hizo lo lógico, quitó del terreno a Ontivero de pésimo primer tiempo, siendo prácticamente el culpable de los huecos defensivos del conjunto chileno, ya que su mal desempeño sin balón hacía desplegarse en ataque al lateral derecho.

El ingreso del ex Fiorentina David Pizarro hizo que Universidad de Chile pase prácticamente a jugar con un 3-5-2 en donde Espinoza o Reyes alternaban para meterse entre los dos centrales, en tanto Jean Beausejour por una banda y Matías Rodríguez en la otra oficiaban prácticamente de extremos.

El trabajo ofensivo de Jô fue brillante. Los 20 metros que retrocedía hacía perder la referencia para los centrales (sobre todo a Gonzalo Jara) y permitía llegar con más libertad a Romero, Jádson y Rodriguinho.

Esto, además, le brindó mucha libertad a Lorenzetti, que mejoró ostensiblemente su rendimiento en la segunda mitad. Pero Corinthians contaba con lo mencionado anteriormente, un doble pivote que manejó los tiempos a la perfección y que sacaba contragolpes que carecían del vértigo que uno puede pretender de un equipo brasilero, no obstante, si contaba con una armonía tal que Rodriguinho se juntó con el delantero ex Manchester City, Jô, haciendo bascular hacia el lado izquierdo a la defensa chilena, lo que dejó a Jádson ingresar solo por la banda opuesta. El balón terminó en pies de él que convirtió un justo 0-2.

Porque por más que uno mire que el balón lo tenía más la Universidad de Chile, que nunca dejó de intentar, el dominio mental, anímico y estratégico del partido era de Corinthians.

Ya muy tarde, en una gran incursión de Jean Beausejour llegó, tras su asistencia, el gol de Felipe Mora que contaría para la estadística.

El “Timão” llegaba como Campeón del Paulistão y como tal dominó a un duro equipo chileno. Atacando de manera ordenada y armoniosa, aunque también muy bien replegado a la hora de defender. El nuevo (y ya no tan nuevo) pragmatismo del fútbol brasilero hace que sean equipos muy difíciles de batir.

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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