Deriva a la valenciana

Suso García Pitarch presentaba su dimisión como director deportivo el pasado sábado. Mientras que para algunos valencianistas la noticia no era más que un regalo de Reyes que llegaba con un día de retraso, para otros aficionados se trata de una piedra más en el camino de su equipo hacia la salvación. En lo que sí coincide el grueso de la afición che es en que se trataba de la crónica de una dimisión anunciada: una semana antes, Prandelli entonaba su adiós como técnico valencianista señalando una silla vacía que debía haber ocupado Pitarch, quien según el italiano le había prometido que en esa misma rueda de prensa anunciaría también su marcha.

Esta cadena de dimisiones supone un capítulo más de una serie de desdichas y despropósitos que Luis García Berlanga bien podría haber convertido en una serie de éxito. La historia reciente del Valencia le habría dado al fallecido cineasta valenciano elementos para escribir un argumento sin par: despilfarro sin sentido en fichajes, un pelotazo inmobiliario fallido, una hipotética venta del club que queda en nada porque el comprador nunca aparece, un banco que quiebra siendo el máximo accionista del Valencia, un ex presidente que acaba en la cárcel acusado de haber ordenado el secuestro de su antigua mano derecha… Tanta bruma institucional no podía sino traer como consecuencia una dirección deportiva incoherente e inconsistente, con entrenadores que duraban lo que el sueño de una noche de verano y fichajes que, parafraseando a Cruyff, parecían hechos por la portera del club.

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El Valencia CF se alzó con el título de Liga 2003-04.  Fuente: fourfourtwo

Me imagino que Berlanga decidiría que la primera escena del primer capítulo de esta serie sobre el Valencia CF tuviera lugar en el verano de 2004, y de nuevo con una rueda de prensa como protagonista. En esta ocasión, es el entrenador Rafa Benítez quien entre lágrimas anuncia su marcha del club al que había llevado a alcanzar 2 ligas, rompiendo una sequía de más de 3 décadas. Aquel Valencia del doblete (Liga y Copa de la UEFA) contaba con nombres ilustres como Cañizares, Ayala, Albelda, Baraja, Vicente o Aimar. Según Benítez, su marcha se debía a que estaba harto de las promesas incumplidas por el director general, Manuel Llorente. A partir de la marcha del técnico madrileño, el Valencia devoró 6 entrenadores en 4 temporadas, hasta que la llegada de Unai Emery en 2008 supuso una cierta estabilidad en el plano deportivo. De la mano del guipuzcoano, el Valencia sumó 4 temporadas seguidas en Champions League, a pesar de tener que reinventarse cada verano por la obligada venta de sus estrellas para mejorar unas maltrechas arcas. Tras la marcha de Emery en 2012, decidida por la dirección deportiva del club, el banquillo che ha sido ocupado por 12 entrenadores en apenas 4 temporadas y media.

Para entender la llegada hace dos años de Peter Lim al Valencia, quien fue recibido al más puro estilo Bienvenido Mister Marshall, habría que tirar de flashback y remontarse al 10 de noviembre de 2006. El entonces presidente Juan Soler, quien había asumido el cargo en aquel mismo verano de 2004 en el que Benítez hizo las maletas, presentaba su proyecto del flamante nuevo Mestalla, que contaría con capacidad para 75.000 espectadores, unos 20.000 más que el estadio actual. Las obras se iniciaron en 2007 y se paralizarían 2 años después porque el club contaba con la friolera de 547 millones de deuda. Eran aquellos los años de la explosión de la llamada burbuja inmobiliaria, por lo que se desplomó el valor de los terrenos del actual Mestalla, sin cuya venta era imposible afrontar dicha deuda. De ahí que el club se viera obligado a vender cualquier activo, y de ahí que en lo deportivo el equipo se fuera empobreciendo con la salida de jugadores importantes como Villa, Silva, Mata, Albiol, Joaquín, Jordi Alba o Pablo Hernández. Hasta que hace 2 años Peter Lim aterrizó en Valencia con una maleta cargada de sueños en forma de muchos billetes.

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Estado actual del Nou Mestalla, paralizado desde 2007. Fuente: plazadeportiva.com

La historia es tozuda, y en el caso del Valencia encontramos una buena muestra de ello. Bastó una temporada irregular, con el club clasificado en tierra de nadie en Liga, para que Lim hiciera marcha atrás el pasado verano, y el Valencia volviera a ser un club vendedor: 30 millones invertidos frente a 115 millones ingresados por las ventas de jugadores como Mustafi, André Gomes o Paco Alcácer. El nuevo Valencia 2016-17 cuenta, por tanto, con una plantilla de menor nivel, y esta vez sí que la afición, además de entonar el “Lim go home”, apuntó directamente al director deportivo, García Pitarch. Qué lejanos parecen aquellos fichajes millonarios de hace apenas año y medio, en los que planeaba la sombra del omnipresente Jorge Mendes, amigo y socio de Lim.

Con la reciente marcha de Prandelli y García Pitarch, el Valencia arranca este mercado invernal con dos soluciones de urgencia en dos puestos claves: Voro como entrenador y Alexanko como director deportivo provisional. Con 12 puntos en 15 partidos, es evidente que el equipo necesita revulsivos para salir de la zona baja, y la prensa valenciana da por hecha la llegada dos jugadores cedidos por la Juventus: el delantero Simone Zaza y el veterano lateral zurdo Patrice Evra. A la espera de que se confirmen o no estos refuerzos, el Valencia de Voro jugará esta noche toda una final ante otro equipo a la deriva como el Osasuna, colista y con su director deportivo haciendo de entrenador tras la destitución de Caparrós. Teniendo en cuenta la situación económica e institucional del club, nadie quiere oír hablar en el club che de un hipotético descenso a Segunda. El mes de enero será clave para ver si este enésimo nuevo Valencia, como canta Vetusta Morla, encuentra esperanza en la deriva.

2 thoughts

  1. Y es que siempre lo he dicho: vale mas perder 1 mes planificando la estrategia general de un club e invirtiendo el tiempo en planes de futuro que llegar con un gritón de Dólares a “parchear” situaciones imposibles.
    Y siguiendo con el tono del artículo…
    “Trajeron ropas para impresionar,
    trapos y pieles en forma de abrigo.
    Pero, ¿quién quiere taparse si aun no conoce el frio?”

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    1. Precisamente el Valencia es el ejemplo claro de falta de organización, liderazgo y planificación. Un equipo campeón que poco a poco se ha ido a la deriva por la mala gestión de una directiva con aires de grandeza. Espero que la gente del club (Voro) reflote al club, y eso pasa por conseguir la permanencia.

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