O bairro do Limão

El 18 de Diciembre de 1994 en el Estadio Pacaembú, un Palmeiras plagado de estrellas se coronaba campeón del Brasileirão. Ganándole a su eterno rival, Corinthians en dos finales a ida y vuelta.

Ese equipo dirigido por el controversial Wanderley Luxemburgo formaba en su once titular con Roberto Carlos, César Sampaio, Flávio Conceicao, Edmundo, Mazinho y sobre todo la figura de un monumental Rivaldo, que era claramente el mejor jugador del campeonato brasilero del momento. Tanto es, que su actuación con tres tantos en los 180 minutos de las finales le significaron al nacido en Recife su pasaje al gran fútbol europeo.

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Tan sólo dos años y medio después de esa gesta del verdão. En el barrio paulista “do Limão”, un barrio típico de ese Estado, que ha sido un sitio elegido por la colectividad portuguesa y sobre todo la italiana para poder asentar sus negocios (y sus vidas) para generar desde allí la conexión con el resto de la sociedad paulista. Una colectividad italiana por otra parte que está -como sabemos- estrictamente ligada al Palmeiras, el club protagonista de este artículo. Sabemos también que el italiano es incansable, siempre quiere más, y busca todas las maneras para conseguir su objetivo. Palmeiras no es la excepción a ello.

En ese barrio “do Limão”, con los rasgos de la colectividad italiana y por añadidura con Palmeiras, nacía en Abril de 1997, Gabriel Fernando de Jesus.

Él comenzó su carrera en los clubes de la zona, intentando hacerse un hueco entre los mejores, siempre de delantero, con el arco entre ceja y ceja.  A los 15 años disputó su ultima Copa Sao Paulo Sub 15 para el Anhanguera, obviamente fue el goleador y con 29 dianas.

Esto no pasa desapercibido en un Estado con cuatro de los clubes más poderosos de Brasil y de América. Pero se lo llevó Palmeiras, ese club tan arraigado al barrio de su infancia.

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Allí se desarrolló hasta llegar al tercer momento importante de este artículo, uno que no sucedió, pero que está cerca. Los seis puntos de ventaja a Santos, los siete a Flamengo, el enfrentamiento entre estos clubes el próximo Domingo, y que Palmeiras juegue con un Chapecoense con las miras puestas en la Copa Sudamericana, y encima en su magnifico y nuevo estadio. Hacen que ese momento, tan ansiado, que Gabriel Jesus no conoce pueda llegar.

La cita con la gloria es ineludible. Gabriel, además, los trajo hasta aquí siendo el goleador del equipo con 12 goles, tan alto es su nivel que ha llenado de esperanza a todos los brasileros aunque no sean torcedores del verdão, ya que su aparición fulgurante en las Eliminatorias y en los Juegos Olímpicos unos meses antes hacen pensar que Brasil recuperó un puesto icónico, clave en su selección.

No obstante a él eso no le importa, al menos no hasta el Domingo donde puede cerrar su etapa en el club de su vida con el título que un par de generaciones no han podido vivir hasta ahora.

 

Autor: Alex Machado

Orgulloso Profesor de Geografía. Fundador de Detrás Del Arco.

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