Los padres del fútbol – Jimmy Hogan

Corría Octubre de 1882 y en Nelson, una ciudad a poco más de 6 kilómetros al norte de Burnley, nacía, en el seno de una familia católica irlandesa, quien con el paso de los años se convertiría en uno de los entrenadores más influyentes de la historia del deporte más amado del planeta, James “Jimmy” Hogan, casi con toda seguridad podemos considerarlo uno de los “padres del fútbol”.

Jimmy Hogan, que a su más tierna infancia parecía inclinarse más hacia un futuro eclesiástico, finalmente se decantaría por el fútbol, enrolándose en 1902 en las filas del Rochdale Town y, posteriormente, en el Burnley.

Su carrera como futbolista, que se desarrollaría además de Rochadale y Burnley, en Fulham, Swindon Town y, finalmente, Bolton Wanderers, estuvo marcada por su difícil carácter y, sobre todo, por su desmedida ambición por crecer, limitada en muchos casos por técnicos de la considerada “vieja escuela”, técnicos como Spen Whittaker que consideraban que el trabajo fundamental del jugador era correr, prescindiendo casi por completo del trabajo con balón.

Muy diferente sería su carrera como técnico, Jimmy Hogan, que había conocido Holanda en un partido de pretemporada disputado entre su club, el Bolton, frente a un conjunto local, el Dordrecht, sirvió, a pesar de la abultada derrota local por 10-0, para que quedara impresionado por el potencial y las ganas de aprender de los futbolistas europeos.

La oportunidad le llegaría sólo un año más tarde, en 1910, cuando el Dordrecht buscaba un nuevo técnico y Jimmy Hogan deseaba enseñarles todo lo que él llevaba dentro, la decisión sería sencilla por ambas partes y, en poco tiempo, estaba aleccionando a los jóvenes jugadores holandeses el “estílo escocés”, un fútbol que priorizaba el movimiento del balón por encima del “estilo inglés”, mucho más orientado a la capacidad física y el dribbling.

Sus métodos de entrenamiento así como sus charlas tácticas y posicionales mediante diagramas en pizarras le granjearían rápidamente popularidad en su nuevo hogar, tanto que se le ofrecería la oportunidad de dirigir al combinado nacional holandés en un partido ante Alemania, partido que Holanda ganaría por 2-1. A pesar de esta oportunidad, Hogan pensaba que aún podía ofrecer algo como futbolista y pasaría un año nuevamente en el Bolton Wanderers, donde finalmente comprobaría que su futuro debía seguir ligado al banquillo.

Pronto le llegaría una nueva oportunidad, un proyecto ilusionante con el apoyo del “padre del fútbol” austríaco, Hugo Meisl, cabeza visible de la Federación de Fútbol Austríaca que ofrecería a Jimmy Hogan la oportunidad de preparar al combinado nacional austríaco de cara a las Olimpiadas de Estocolomo, donde lograría una aplastante victoria frente a Alemania por 5-1 y, posteriormente, caería frente a Holanda por 3-2 en cuartos de final. Sin embargo, Meisl estaba convencido que el camino marcado por Jimmy Hogan era el correcto y le ofrecería continuar en el cargo prepararndo las Olimpiadas de 1916, un sueño para Hogan que se desvanecería al iniciarse la Primera Guerra Mundial.

El primer conflicto a escala mundial le sorprendía en Viena y, de forma casi inmediata, sería arrestado por su condición de extranjero. La suerte estaría del lado de Hogan quien, sólo un día antes de ser enviado a un centro de internamiento en Alemania y con su familia ya a salvo en el Reino Unido, evitaría ser trasladado al país teuton gracias a los hermanos Blythe que quedarían en su custodia y, durante 18 meses, Hogan trabajaría para ellos enseñando tenis a sus hijos.

Jugamos al fútbol como Jimmy Hogan nos decía. Cuando se cuente nuestra historia futbolística su nombre deberá escribirse con letras de oro. –  Gustáv Sebes

Sin embargo, el fútbol le ofrecería otra oportunidad, en esta ocasión la llamada le llegaría desde algunas millas al este, donde el MTK Budapest le brindaba la posibilidad de convertirse en su técnico, aceptaría sin pestañear.

Sus métodos, acompañados por futbolístas tan inteligentes como György Orth, llevarían al club a un éxito sin precedentes, alzándose con gran cantidad de títulos y desarrollando a muchos grandes futbolístas, entre ellos destacaba Dori Kürschner, quien se haría cargo del MTK tras la marcha de Hogan de nuevo al Reino Unido una vez finalizada la guerra y que, años más tarde, sería un pilar fundamental en el desarrollo del fútbol en Brasil.

Su regreso a Inglaterra no sería el final de su carrera como entrenador puesto que allí dirigiría a Fulham y Aston Villa pero, sin lugar a dudas, el nombre de Jimmy Hogan es sinónimo del mejor fútbol centroeuropeo.

Como decía Gustáv Sebes, futbolista húngaro, “Jugamos al fútbol como Jimmy Hogan nos decía. Cuando se cuente nuestra historia futbolística su nombre deberá escribirse con letras de oro”.

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