Marsella recibe a la eficiencia alemana

Mientras Portugal ya espera en la final de la Euro 2016, en unas horas conoceremos a su rival. La segunda semifinal enfrentará al local, Francia; con Alemania, último campeón del mundo. En la llave del “infierno” quedaron en el camino todos los campeones mundiales que tuvo el fútbol europeo, y en el encuentro de mañana en el Vélodrome, lo hará otro de ellos. Parece un guiño del destino que el duelo entre franceses, con toda la importancia que la estética trae en su bagaje cultural; y alemanes, que siempre son ligados a la eficiencia, se dé en una ciudad tan bohemia como lo es Marsella.

Como si esto fuera poco, galos y germanos tienen, en la opinión de muchos, los dos mejores planteles de la competición. Lo que no deja lugar a discusión es que ambos tienen una gran variedad de recursos en sus plantillas.

Los caminos de estos dos equipos parecen venir “cruzados”. El equipo local no convenció en la primera fase, donde logró sus seis primeros puntos con dos victorias agónicas frente a Rumanía y Albania. Incluso Didier Deschamps dejó en el banco a Antoine Griezmann y Paul Pogba. Se cree que el entrenador estaba especialmente disconforme con las últimas actuaciones del  centrocampista de la Juventus. Sin embargo, la dupla Matuidi – Kanté en la medular tampoco convenció al entrenador. Tras tres partidos donde aún mostraba muchos problemas por resolver, Les Bleus avanzó de la mano de un fantástico Payet que tiró del carro.

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Payet anota en tiempo cumplido frente a Albania. Foto de REUTERS/Yves Herman

Por su parte, Alemania comenzó su andadura haciendo valer su solidez defensiva para ganar el grupo sin recibir goles. Si bien en el comienzo no mostró un gran nivel en ataque, la idea de Löw de utilizar a Mario Gómez en detrimento de Mario Götze (que jugó los dos primeros partidos como titular y lo hizo de forma discreta) le dio rédito, ya que se anotó con un tanto frente a Irlanda del Norte, además de darle otra fisonomía al ataque teutón. Con la confianza de su entrenador, el delantero de Besiktas se quedó con el lugar en el once inicial y marcó un gol en el contundente tres a cero ante Eslovaquia con el que Alemania se metió entre los ocho mejores.

En el duelo siguiente, frente a una muy seria Italia, a los bávaros les tocó sufrir más de la cuenta. Tras ponerse adelante en el marcador, parecía que el encuentro se volvería muy cuesta arriba para la Azzurra. Sin embargo, un penal infantil de Boateng le permitió empatar en uno. Con el partido igualado, la superioridad alemana previa al gol italiano se diluyó. Con un resultado que se sostuvo hasta el minuto 120, los campeones del mundo precisaron de una larga serie de penales, y de un muy destacado Manuel Neuer para avanzar, luego de que incluso su capitán, Bastian Schweinsteiger, fallara un penal que les hubiese dado la victoria.

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Jonás Héctor ya batió a Buffon y Alemania lo celebra. Foto de AFP

El conjunto galo, en cambio, hizo el camino inverso. En octavos de final no mostró solidez, pero sí mucho carácter. Pese a verse por debajo en el marcador durante casi una hora frente a Irlanda, mantuvo la compostura y tuvo en Griezmann al hombre que en plan estrella lo sacó de un problema, y con un doblete lo catapultó a la siguiente ronda. Además, en ese partido Deschamps perdió a Kanté y se vio obligado de utilizar a Matuidi junto a Pogba de cara al partido frente a Islandia. Allí, Francia no se dejó sorprender por los escandinavos y se despachó con su mejor encuentro, en el cual Giroud logró reencontrarse con el gol y la pareja de la medular jugó en gran nivel.

No solo por cómo han transitado sus caminos es que se puede decir que los rivales de mañana llegan cruzados. Mientras Francia recuperó dos soldados (Adil Rami y N’Golo Kanté); todo lo contrario sucede del lado de la Mannschaft, que deberá demostrar la riqueza de su plantilla para rearmar su equipo. Löw no solo perdió a Mats Hummels por acumulación de amarillas, sino que también Sami Khedira y Mario Gómez han quedado fuera de la convocatoria por lesión. Mientras que Hummels será reemplazado por Höwedes o Mustafi, el lugar que deja vacante el centrodelantero seguramente será ocupado por Götze, lo cual lleva a Joachim Löw nuevamente a la posición inicial. La incertidumbre queda para quién se hará con el lugar de Khedira. Allí, el entrenador ha ensayado tanto con el polifuncional Emre Can, como con el joven Julian Weigl y tal parece que no va a confirmar el equipo hasta el último momento.

A este partido de extrema importancia se suman condimentos como una rivalidad que existe desde tiempos inmemoriales, que nació fuera de las canchas y del ámbito deportivo, y que se intensificó dentro del verde césped. Dos grandes equipos que se vuelven a cruzar en una instancia definitoria y prometen un encuentro muy reñido.

¿Podrán los franceses vengar la dolorosa derrota de 1982? ¿O serán los alemanes los que le quiten a Francia la ilusión de un nuevo título en casa?

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